El Cadáver parlante
El Cadáver parlante
El ambiente cerrado húmedo y poco acogedor de la sala del velatorio, no suponía ningún obstáculo para nuestro amigo.
Hijo venido a menos pero, el único que tenia su madre. Una persona miserable y avara, más agarrada que un sello.
Aprovechando el tumulto general del velatorio, se escondió en los retretes. Cuando todos se fueron, se acercó cauteloso y dubitativo.
-Madre… le decía al oído del cadáver, naturalmente no recibió respuesta alguna. Él siguió susurrándole.
-Madre… cada vez más nervioso, al ver que su familiar seguía tan pálida e inmóvil.
-Vamos mísera, ¿dime donde lo escondes? Hablaba ya elevando la voz y zarandeando el cuerpo.
Unos paso y murmullos le pusieron alerta. Una pareja muy animada venia dándose besos y arrumacos.
A nuestro amigo, le vino justo para esconderse tras una pesada cortina.







