Hoy he soñado que me dabas un beso
Hoy he soñado que me dabas un beso, tierno y dulce, suave y pequeño. Apenas un roce de tus labios que me ha hecho despertar, casi sobresaltado, sin creerme lo que había soñado.
Hoy he soñado que me dabas un beso. Y era un beso que quitaba el hambre, que llenaba el espíritu de un aire nuevo, que impregnaba mis labios de miel y de angustia, de placer y de duda.
Hoy he soñado que me dabas un beso, y antes de eso, estaba yo tumbado, mirando el cielo. Tú te acercabas, coqueta y juguetona, con un andar que era casi una danza, y te sentabas tras de mí, invitándome a apoyar mi cabeza entre tus piernas. Hoy he soñado que te acariciaba, que estiraba mis brazos hacia tu espalda y suavemente desplazaba las yemas de mis dedos por tu costado, erizando tu piel. Hoy he soñado que me mirabas. Nuestras cabezas, contrarias. Nuestra mirada, precisa. Tu pelo caía sobre mi cara a medida que te acercabas, como una cascada de seda, y en un segundo, me besabas.









