Michelangelo Merisi da Caravaggio
Finales de Mayo de 1606. Caravaggio se encuentra delante de su espejo, con el entrecejo fruncido y la mirada desafiante de un loco perturbado. Porta una espada en una mano y una daga en la otra. Golpea repetidas veces a un rival imaginario. Por cada golpe lanza un grito amenazador, lleno de furia. Por cada grito, su cara se perfila más grotesca aun, con más odio. Cuanto más odio acumula en su cuerpo, más furiosos son sus golpes. Este círculo repetitivo se produce una y otra vez hasta dejarle exhausto.
Ranuccio Tomassoni le ha desafiado. No abiertamente, pero él se lo ha buscado. Le ha puesto la zarpa encima a Antonieta della Rossa, amante de Caravaggio. Caravaggio, de personalidad problemática y con el orgullo gravemente herido, ha desafiado a un duelo no legal a Tomassoni cerca de las pistas de tenis de la Via della Sdrofa.








