SOPA DE RELATOS

Encuentra al escritor que tienes dentro

XIII


¿Cuántos mares habré de navegar

Para los barcos saber manejar?

¿Cuántas ilusiones se perdieron

En el océano de los miedos?


Los sentidos en el horizonte

A la espera de avistar un monte,

Que indique estamos en el Olimpo,

El fín de la espera es un himno.


Tumbada entre las blancas rosas,

Mas a tu lado menos hermosas.

Vestida de largo azul celeste,

Mereció la pena el viaje al Este.


Por los mares de soledad vine,

Para que mi corazón animes.

Te pedí que vinieras conmigo,

Para que pudiera ser tu amigo.


Nos encaminamos en un viaje

Lleno de amor y dificultades.

Mi amor cambió por gran adoración,

Adoración se convirtió en pasión.



Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...

“Et fiat lux”



28 de Marzo de 1977:


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...

Sentidos


Camino,

Por lugares solitarios,

Por parajes desolados,

Entre árboles marchitos,

Por los bosques malditos,

Que claman cruel venganza,

Aun moribundos, quieren matanza.


Miro,

Hacia un nuevo horizonte,

Una tierra sin Caronte,

Hacia un vacío atardecer,

A la espera de un amanecer,

Que busco con impaciencia,

Es el comienzo de mi existencia.


Siento,

En mi cuerpo un extraño frío,

Por mi espalda un escalofrío.

La pasión desbordar a la razón,

Gran amor en mi corazón,

Que por ti, sin duda, bulle,

Que por mis venas fluye.


Huelo,

El dulce aroma de la amada,

Como de pájaros una bandada,

El olor de la brisa del mar,

La fragancia vacía de mal,

Pues rivalizan sus volutas,


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...

El lamento del cautivo


Escribo estas últimas líneas con la vieja pluma de mi padre. Apenas queda líquido en el tintero, cuando se haya acabado mis secretos serán mi sombra, me acompañarán lo que me resta de vida, que no es mucha, y después de muerto serán enterradas junto a mí. En el horizonte y a través de mi ventana, veo caer el sol, rojizo, ensangrentado y en última instancia moribundo, es el reflejo de mi existencia. El calor y el color comienzan a desvanecerse de lo que en estos últimos años llegué a llamar mi cuarto, con tal de alejarme de la realidad. Se asoma la Luna, cae la noche y ésta da paso al frío y a la penumbra del bosque que rodea a estas instalaciones, en mi cuarto hay calefacción, pero no la noto, tengo el frío dentro del cuerpo. Saco dos velas y las coloco a los lados del pergamino. No me dejan tener fuego, así que mi mente crea la ilusión de que están encendidas y continúo escribiendo. Me imagino caer lentamente perladas gotas de cera, en ese momento me doy cuenta de que estoy llorando, éstas son las lágrimas del desesperado, del que sabe que ya nadie va a venir por él. Antes de sucumbir quiero decir que me arrepiento de mis actos, quiero dejarlo en constancia sobre este papel que se emborrona con la lluvia humana, que ha de ser lo último que vea en vida. Afuera se escuchan los primeros grillos y el suave aleteo de una lechuza que se afana por ganarse el pan. El batir de sus alas me recuerda dónde estoy, los ojos se me están cerrando ya y la fuerza, antaño orgullo superfluo, se me va del brazo. Mientras las últimas palabras queman el papel oigo un lamento en la oscuridad, se qué el próximo soy yo. Unos pasos firmes se acercan por el pasillo y unas llaves suenan al abrir mi puerta, ya es la hora, ya es mi hora.


Necesita mejorarRegularBuenoExcelenteObra Maestra (¡Vótame!)
Loading ... Loading ...