Una Historia sin final conocido
Una historia sin final conocido.
Érase una vez un hombre tan solitario que hasta las letras de su nombre le abandonaban. Las primeras en marcharse fueron las vocales porque como les resultaba muy fácil encontrar dónde ir, no quisieron esperar. Luego se escapó la ‘ese’ del final. Total que a nuestro personaje le tenemos que llamar Crl. Hay que explicar esto ya que de otra forma no se entiende porque le llamaban así y no Carlos, que es como le pusieron sus padres. Una vez dicho sigamos con el cuento. Cuando la soledad que llevaba a cuestas le pesaba tanto que no le dejaba respirar, Crl buscaba algún casino de juego. Los jugadores son gente solitaria porque la suerte es amiga de la soledad, y allí, rodeado de solitarios, Crl pasaba sus crisis.







