SOPA DE RELATOS

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Volar


Llegó al atardecer, cuando el Sol, como un padre que vigila a sus hijos desde las alturas, estaba ya escondiéndose en el horizonte para dar paso a la Luna, cuya tenue luz blanquecina nos cuida de noche y nos protege de nuestros miedos. “Es la hora”, pensó “Ya estoy preparado” Y lo estaba. Había esperado mucho para ello, sabía que ese día iba a llegar tarde o temprano, y por fin, tras todo el entrenamiento físico y mental al que se había sometido, estaba preparado. Le costó bastante al principio, le daba miedo no tener las cualidades necesarias para hacerlo, pero con el tiempo se fue dando cuenta de que lo necesitaba: allí estaba atrapado, encadenado a una pared con gruesas cadenas de hierro, oxidadas por el paso de los años, la monotonía, el sufrimiento, las broncas, los llantos… todo aquello había formado una bola que le acechaba incluso en sus sueños. Hasta que dijo “¡basta!” Con esfuerzo sobrehumano se había liberado de las cadenas, las había roto, aliviando el dolor de sus muñecas, con la piel rojiza y la carne malherida después de tantos años de prisión.


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Poema de Kim


Hombre de carne y acero

Hombre de manos tijeras,

De extremidades de hierro

Piel pálida y con ojeras

 

Mirada inocente de niño

Cuerpo de cuero y latón

Y en sus ojos el cariño

De su tierno corazón.

 

En su boca no hay palabras

Habla con la imaginación,

Sus cuchillas no son armas

Sino material de su creación.

 

Crío inocente

Que teme a la gente

No sin buena razón

Pues él es diferente.

 

Escondido en su mansión

Mira el mundo desde el torreón

Deseando ser, simplemente

Una persona más del montón.

 

No temas a salir fuera

Todo el mundo aquí te espera

Hazme un sitio en tu corazón

Eduardo Manostijeras.


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La estrella inalcanzable


Ya entrada la noche, arrastrando los pies y la mirada, Selene se dejó caer en el lecho sin ni siquiera quitarse los zapatos. Tumbada en la cama, estiró sus brazos y sus largas piernas, doloridas de tanto caminar con zapatos de tacón. Se frotó los ojos, irritados y cansados de derramar lágrimas, se acurrucó a un lado de su cama y se quedó profundamente dormida.
Fue entonces, creyendo que en sus sueños hallaría el refugio que tanto necesitaba, cuando la memoria volvió a jugarle una mala pasada, evocando aquel rostro del que venía huyendo. Intentó no mirarle, pero era imposible, y se perdió navegando en cada una de sus facciones: su pelo, lacio y suave cubriéndole parte del rostro; sus ojos, mirándola fijamente con aquella expresión de seguridad en sí mismos… unos ojos tan seductores que podrían hechizar a cualquiera que osase mirarlos directamente. Quiso besarle, ahogarse en su boca y morir entre sus labios, que dibujaban una media sonrisa que le daba un aire enigmático y misterioso que hacía que las piernas de Selene flaqueasen.
Gunnar se acercó despacio, alargando una mano hacia ella. Selene quiso detenerle, marcharse, evitar el contacto con él, pero su cuerpo no la respondía. Estaba presa de un embrujo que la paralizaba y la atraía con fuerza hacia su acompañante.
Cuando estaban tan cerca que podían sentir la respiración del otro en sus caras, ella tembló y le pidió que la dejase marchar. No le sorprendió que él la besase, tierna y suavemente en los labios, así como tampoco se sorprendió al verse tumbados en el lecho, ella quitándole la ropa y acariciando su espalda, mientras él recorría la curva de sus caderas y la piel de sus muslos.
Selene se rindió, se abandonó al deseo y al placer.
Se abandonó a un amor que sabía que no era correspondido, a unos labios que la besaban, pero que estaban vacíos de sentimiento alguno.
Buceó en la mirada de Gunnar, sin encontrar ni rastro de afecto ni cariño…


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CARPE DIEM


TARO se encuentra tumbado en la hierba del campo, con la cabeza entre las manos, contemplando la puesta de sol sin mas compañía que la brisa de primavera que le refresca y le acaricia la cara. En ese momento aparece AMY, estresada, inquieta, y enfadada.

TARO- Buenas Amy.
AMY- Hola.
TARO- ¿Te pasa algo? No pareces de buen humor.
AMY (se lleva las manos a la cabeza)- ¿Y quién puede estar de buen humor? Menudo día llevo: entre el instituto, los estudios y el estrés no doy a basto, ¡estoy harta!
TARO (Le pone una mano en el hombro a AMY, para tranquilizarla)- Eeeh… tranquila, anda túmbate un rato, la puesta de sol se ve genial desde aquí.
AMY(Zafándose de la mano de TARO)- No tengo tiempo, Taro, tengo que hacer mil cosas y casi no tengo tiempo para nada. Esta noche seguro que no duermo…


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Sonríe


Es un día nublado, parece que va a llover. LEAH va hacia su casa y, por el camino, se encunetra a KEITH.

LEAH -¡Hola!
KEITH -Buenas…
LEAH -¿Que te pasa? ¿Te encuentras bien?
KEITH -No mucho… no tengo un buen día, en realidad no lo tengo desde hace ya tiempo.
LEAH -¿Y eso por qué?
KEITH -La vida te juega malas pasadas, juega contigo, y eso duele.
LEAH -¿Y por que no intentas sonreír? Todos tenemos siempre un motivo para sonrerír, aunque solo sea uno pequeñito.
KEITH -Dime un solo motivo que tenga para sonreír.
LEAH (se acerca a KEITH y le da un beso en la mejilla) -Siempre tendrás a alguien cerca de ti, alguien que te apoye en los momentos difíciles y que ayude a superarlos. Yo voy a estar aquí, ya lo sabes.

Las nubes que cubrían el cielo comienzan a disiparse, dejando que los cálidos rayos de sol iluminen sus rostros. Ambos sorníen.


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Recuerdos


Recuerdo.No recuerdo. Un sueño. Una realidad.

Tus ojos destelleando el las sombras

Tu mirada brillando en la oscuridad.

Me hiptnotizan, me llaman,

Buceo en ellos, en toda su profundidad.

 

Recuerdo.No recuerdo. Tus brazos en torno a mi cintura

Tus manos explorando mi cuerpo

Deslizándose con infinita ternura

Como bailarinas danzando sobre mi piel

Acariciandome con cariño y dulzura.

 

Recuerdo. No recuerdo. Tus labios. Tu boca.

El flujo del deseo saubiendo por mi garganta

Mientras recorres con tus labios de forma ansiosa

Mi cuello, deslizando tus besos por mi piel,

Revoloteando como si fuesen mariposas.

 

Recuerdo. No recuerdo. De nuevo tus ojos. Nado por dentro.

Y braceo hacia la luz, y me despierto, tan solo fue un sueño.

Mas una cosa sí es real. Sabedlo:

Te quiero.


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Sombras


Ella llega sin avisar, se esconde entre las sombras de tu casa, como un depredador al acecho, esperando pacientemente cual león frente a una manada de cebras…

No notas su presencia, no sabes que te está esperando, porque las sombras son casi imposibles de apreciar con nuestros ojos, cegados por la luz de nuestra inocencia y nuestra falsa seguridad, por lo que prácticamente estamos ciegos, somos inconscientes de que está a nuestro lado, mucho más cerca de lo que pensamos… y la dejamos entrar.

Tarde o temprano, cuando menos te lo esperas, Ella irrumpe en tu vida. Aparece despacio, disimuladamente. Te seduce con su mirada, con su aroma, te susurra palabras al oído, pretendiendo hipnotizarte e incitándote a entrar en su juego.

Un juego.

Eso es lo que todos piensan cuando caen, por que todos caen. “Solo un poco” piensan, incautos, “No hace daño probar, y ya no soy un crío…”


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La última noche.


“La noche vuelve a cubrir el cielo con su manto de oscuridad. Frío, siento el frío de la brisa que susurra palabras en un idioma ya olvidado, tan antiguo como el Tiempo, el idioma de la naturaleza y los seres salvajes que habitamos en ella. Silencio, es lo único que se oye, el silencio tenso e incómodo de un depredador que sale de caza en busca de alimento.

La luz de la luna y de las estrellas es lo único que ilumina el bosque, justo como a mí me gusta, de modo que salgo de mi escondrijo, las ruinas de una vieja casa abandonada que desde mi llegada bautizaron en el pueblo como “La Casa Roja”, y ni siquiera es roja, le pusieron ese nombre por todas las manchas de sangre que han encontrado desde que me instalé en ella… valiente estupidez, los humanos no tienen imaginación.


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El Violinista: La Triste Melodía


 

Toca otra vez el violín, amigo mío;

Que tu sinfonía desgarra mi ser.

Lánguidas son sus notas, triste su melodía,

 

Mas toca otra vez, te pido, con la suave armonía

De las almas que en pena vagan

Las almas que han perdido la vida.

 

Tu música arranca gemidos de mi interior,

Tus canciones hacen estremecer a mi corazón.

Los sentimientos se derraman como un torrente sin control,

Tiñendo de sombras todo a mi alrededor.

 

“¡Para!” debería decir, pues es la causa de mi dolor,

Pero cuán morbosos y despreciables somos los humanos,

Que  tanto disfrutamos cuando nos hieren

En lo más profundo de nuestro interior.

 

Clávame otro puñal,

Toca el violín una vez más.

Que tus notas silencien mi agonía,


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