A soledad le gustan los whiskys
-¿ Qué te pasa?
-Nada.
-Vamos no seas tonta, dime que te pasa.
-Tan solo es la resaca, ayer bebí demasiado-La cabeza le daba vueltas, la presión en el pecho era intermitente, pero justo en ese momento había llegado a su punto álgido, un escalofrío tras otro recorría su cuerpo haciendo que el bello se le erizara. No se encontraba bien, el alcohol y los sentimientos de culpabilidad, rencor y soledad no se llevaban nada bien, o quizás se llevan demasiado… Decidió vomitar todos sus pensamientos- Tienes razón me pasa algo… Ya no queda en mi interior ni el mas mínimo resquicio de esperanza, todo lo que realmente me importaba se ha esfumado de mi vida en cuestión de meses y lo único que he podido hacer a sido quedarme sentada mirando como todos mis sueños e ilusiones se iban rompiendo uno a uno quizás para nunca mas volverse a recomponer. ¿ Y sabes qué? estoy cansada, estoy cansada de levantarme día tras día sin un maldito aliciente para ello, estoy cansada de fingir que todo va perfectamente cuando en realidad todo es una puta mierda. He perdido lo que más me importaba hace menos de un mes y me duele joder…, me duele el corazón , lo tengo roto en miles de pedazos que se clavan en todo mi ser y no me dejan vivir. Lo peor de todo es que tan solo encuentro consuelo en un vaso lleno de whisky, sí, es un tópico, pero aunque parezca increíble hace el dolor mas llevadero, hace que me evada aunque luego, al día siguiente, me deje una resaca de tres pares de cojones… Siempre quise ser mayor, siempre me gusto la idea de dejar de ser una niña y tener responsabilidades, pero lo cierto es que duele y mucho, nadie me dijo que fuera tan difícil, nadie me dijo que tendría que perder tanto.
-Bienvenida a la vida real.







