SOPA DE RELATOS

Encuentra al escritor que tienes dentro

Suicide Club: Sexo, mentiras y cobardes…


“… yo me encontraba en la puerta de la residencia esperando a que Nana bajara con la chaqueta que se le había olvidado (y eso que hacía un frío curioso aquella mañana), cuando él llegaba con su bicicleta rosa, y al encontrarse con mi inexpresiva mirada, me dijo:
- ¿Que hay?
- Hola – lo saludé con naturalidad.
- Ha pasado mucho tiempo ¿Donde has estado metida?
- Me salió un orzuelo en el ojo…
Ni siquiera terminé la frase, porque me quedé loca al ver que se sentaba a mi lado… ¡Será mamón! Me tuve que armar de paciencia para controlarme:
- Así que mala de un orzuelo eh… – empezó sonriendo con aquella sonrisa que ahora tanto asco me da – Has estado muy rarita estos días…
- ¿Tu crees?
- ¡Pues sí! Por las mañanas te saludo y te haces la loca, en clase apenas me miras y cada vez que voy ha hablar con Nana y estas tú te vas pitando…
Nos quedamos en silencio, un silencio incómodo para mí porque tenía clavados esos ojos de cobarde mentiroso. Fue entonces, como si fuera un milagro, cuando vi mi oportunidad:
- ¿Sabes que pasa? Que lo que quiero es huír de ti; no me interesa tenerte en mi vida… porque para mí has perdido todo lo que tenías de hombre cuando me llamaste porque me hechabas de menos y por pasar de ti al día siguiente llegaste a clase lleno de chupetones. Pero hay algo que me consuela de esta triste historia de amor. ¿Quieres saber que es?
- ¿El qué? – me preguntó, fulminándome con la mirada.
- Que la tía que te tiras es fea como un demonio.
En ese instante salió Nana, y con una sonrisa en el rostro, tomé su brazo y juntas, dejamos atrás al Demonio de Rostro Angelical.


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Suicide Club; La directora de Producción que descubrió el secreto.


Se llamaba Nayra Monzón Pérez.
Tiene 20 años.
Parece sacada de una revista de moda infantil.
Por lo visto han publicado su guión literario como el mejor de muchos años.
Pero es una cateta.

Hechos vistos por la directora de producción:


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Suicide Club; la torpe chica pelirroja


Realmente esa chica era patética.

Visto por un chico con ojos rasgados;


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Suicide Club; antes de hacer un cortometraje lea las instrucciones o consulte a su médico de cabecera


Suicide Club.

Capitulo 1. ¿Cómo llegaste a ser directora?

“Lo bueno del cine es que durante dos horas los problemas son de otros. Por eso me encanta.”

Nota de la autora; cualquier parecido con la realidad es pura casualidad:)


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Guión Literario – “El chico del ojo vago”


El chico del ojo vago

El primer amor es una pequeña locura y una gran curiosidad.
George Bernard Shaw

Situación: Parada exterior o interior del Hoyo

Voz en off de Odile::
“Aquel día estaba sumida en mi propio aburrimiento; me había saltado las aburridas clases de don Elliot con una excusa que no tenía nada de mentira; me estaba quedando dormida y como era de mala educación hacerlo delante del profesor, prefería marcharme y dormir en mi propia cama. Sé que es una excusa no muy válida, pero me entenderían si asistieran a una de sus “estimulantes” clases sobre la propagación de la luz.
En el momento en que bostecé al recordar la Teoría Copuscular, vi algo que me llamó la atención; un chico. No era especialmente guapo pero tenía “ese algo”, ya sabes… ese atractivo especial que tienen cierto tipo de personas que te paras a mirarla dos veces por la calle… en mi caso, fue la seguridad que emanaban sus pasos, la forma tan desgarbada en la que se colgaba la mochila, su camiseta desteñida con un contraste de colores fríos y cálidos, sus pantalones anchos que arrastraba por el sucio suelo de la estación y sus deportivas que lo delataban como patinador.
Pero el factor más impactante de su atractivo, era, sin más ni menos, que su ojo vago. Cuando se sentó en el mismo banco y a unos pocos centímetros, sentí que no había marcha atrás; había quedado atrapada”


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Guión Literario: La vida es un chiste.


“A fin de cuentas, todo es un chiste”
Localización: Bar Síbaris. Parque de Santa Catalina. Las Palmas de Gran Canaria. Noche.

Voz en off de Dácil:
“¡Maldita Inma! ¿Para que me hace venir hasta aquí con este puto frío si sabe que aun no va abrir? ¡Y yo sin el dichoso móvil! En peor momento se me ha ocurrido un arranque de orgullo… Aunque, viéndolo desde otro punto de vista me ahorraría el mal trago de no cogerle el teléfono a este capullo. ¡Pero eso no quita que me esté muriendo de frío!
Odio el clima de este lugar… es tan variable como la menstruación Tania… por la mañana hace 30 grados y por la noche 17… ¡No lo entiendo! Los meterólogos, mi abuela y sus amigas descartan que sea a causa del cambio climático pero en mis veinte años recuerdo primaveras calurosas, veranos infernales, otoños sofocantes e inviernos “suaves”. Y cuando digo “suaves” me refiero a temperaturas que no obligan a la gente a llevar encima una camiseta, un jersey y una cazadora para protegerse.
Inma ¿Donde coño estás? ¡Es que no lo entiendo! Si sabe que hemos quedado a las siete y media… porque se empeña en levantarse a las seis de la tarde e ir a comer a un lugar donde tardan años en hacer una ensalada de col…”


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Sospecho de ti 2


Nayra
Isa no fue la única que me llamó aquella noche. También lo hicieron otros compañeros y mi novio Yong. Fue el único que vio algo positivo en aquella extraña situación.
Piénsalo, es un bisne en parte.
- ¿Pero por qué? – pregunté con perplejidad.
- Porque así comprarán otras cámaras mejores. No me negarás que estaban para llevarlas a Cuba…
Pasé por alto su comentario… Yong tenía esa habilidad de ver el lado positivo de toda clase de situación, por eso no me sorprendía que la viera de esta.
- Yong, no solo han robado las cámaras, sino las sillas y las mesas…
- Son unos ladrones muy raros, sí – rió porque le parecía muy gracioso el simple hecho de las que robaran.
Yo no pretendía que viera la situación desde mi punto de vista, mi intención era que se diera cuenta de algo que llevaba días comiéndome la cabeza:
- Oye… no te he contado una cosilla.
- ¿Has sido tu la que has robado las sillas y mesas? – volvió a reír.
- Erika y yo nos quedamos capturando en el aula de Multimedia después de clase.
- Dejó de reír. Menos mal que se toma algo en serio. Aunque me extraña porque está al tanto de mis sospechas hacía nuestra compañera de clase.
- Explica. – dijo finalmente con una nota de resignación en su voz.
- Estuve capturando con ella hasta las tres porque tenía que ir a buscar a Tina a la guardería.
- O sea que se quedó ella sola…
- Así es – asentí con la cabeza.
Se produjo un silencio cargado de incertidumbre porque Yong podía ser tan positivo como imprevisible.
- Cielo, ya hemos hablado de esto y no quiero que te hagas ideas raras en la cabeza…
- ¡Yo sé lo que vi aquella vez, Yong! – exclamé indignada -Han estado pasando cosas raras en la academia desde que llegó Erika.
- Aquella vez habías dormido dos horas y posiblemente te quedaste sopa en la clase de Elías… (cosa que vería completamente normal).
¿Por qué le costaba tanto creerme? Vale que lo que vi rompe las leyes de la física, pero… ¿También le cuesta, aunque sea un poquito, sopesar lo que ha pasado últimamente?
- Yo sé lo que vi, Yong… y por estoy muy mosqueada.
- Comprendo que estés mosqueada pero no puedes acusarla sin tener pruebas. Si es cierto lo que viste, deberías prestarle más atención.
- ¿Más de lo que hago?A veces me da la sensación de que ella sabe que sospecho.
- Porque no paras de mirarla – dijo Yong soltando una carcajada – Sino fuera por que estás conmigo, no me extrañaría que llegara a pensar que estás enamorada de ella. Aunque nunca se sabe, quizás lo estés y no lo sabes.
Solté un suspiro cargado de frustración.
- Mira Yong, si vas a cachondearte de mí por esto, te cuelgo y hablamos mañana.
Soltó otra carcajada y colgó.
La madre que lo parió.


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Sospecho de ti.


Erika.

Era un espectáculo grotesco y nauseabundo. ¿Como podían obligarme a bendecir a semejante criatura después de esperar que se saciara del alma de un inocente?
Me cuesta creer que esa bestia se viera como un humano en el pasado.
Qué asco.

¿Por qué no puedo interrumpir su cena y matarle? Estas cosas suelen terminar en media hora, pero a esta le ha costado lo suyo y eso que la víctima era pequeña y delgada.
Ah, se ha dado cuenta de mi presencia… Es la hora.
Menos mal; me empezaba a aburrir.
Empieza la fiesta.
Solo espero no llamar la atención, después de todo, mañana hay clase.

Nayra.


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“No quiero morir”


- ¡¡ODILE!!
El aullido desgarrador de May se ahogó con el estallido de cristales.

Sentía como la brisa invernal se clavaba en su piel.
Sentía como descendía lentamente sin saber a donde… No, si lo sabía… sabía que descendía hacía la muerte y por ello no quería abrir los ojos… Entonces, recordó el momento en el que vio por primera vez la guadaña de la Muerte y la luz… aquella luz que no pudo alcanzar porque una mano cálida la agarró y la devolvió a la vida.
Yago.
¿Eso significaba que no le vería más? ¿No vería más aquellos ojos que tanto le gustaban? ¿No volvería a oír su voz… ni a oler su aroma a menta?

Nuevamente se encontraba en aquel vagón, sentada en el asiento rojo. A través del cristal no se podía ver nada más que oscuridad.


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… y así me convertí en operador de cámara


Cuando conoció el nombre del dirección de producción le entró un ataque de risa.¿Que clase de padres llamarían a su hijo Zeferino? ¿Es que acaso no lo querían o qué?.
- Tu nombre tampoco es el más corriente del mundo – le recordó Nayra.
Sylma soltó una débil risita:
- Pero no es tan… ¿Cursi?.
Sylma se preguntaba si había elegido el “apelativo” adecuado para referirse al tal Zeferino. Suspiró y echó una mirada al rededor. Habían sido las primeras en hacer acto de presencia en el aula donde se reunirían minutos después los alumnos de Producción y sus compañeros. Sylma, su amiga, estaba en otro grupo pero como a ella la habían elegido para ser operadora de cámara… pero no estaba tan molesta como ella por asistir a una reunión a la que solo deberían ir los directores y los ayudantes de realización y producción:
- Hasta que no empecemos a rodar, cualquier miembro del grupo desempeña una misma función – le había dicho Sylma cuando le manifestó su malestar – Así que no te queda otro remedio que aguantarte y estar en estas aburridas reuniones.
Aburrida no era la palabra exacta para Nayra. Era desquiciante.


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…en clase de Montaje


Era un miércoles.
Y Montaje estaba resultando especialmente agotador, sobre todo porque le tocaba sacar todas las capturas a través de un programa que era aun más desquiciante. Entonces, se asomó a la puerta un hombrecito menudo y bonachón de mejillas sonrosadas.
- Nayra ¿Has terminado de capturar ya? – le preguntó
- Aún me falta un par de planos – respondió una muchacha pelirroja, deenormes ojos castaños y nariz afilada – ¿Por qué?
- Porque dentro de media hora van a venir los chicos de Sonido así que date prisa.
La muchacha desvió la mirada hacía la pantalla del monitor:
- Vale, Pedro. Dile a Quino que acabaré en seguida.
Volvió a quedarse sola. Una vez más. Y al paso que iba, no sería la última. Todo se remontaba al comienzo de curso cuando confiaba que las cuatro personas que le sonrieron por primera vez serían buenos compañeros de trabajo. Pero como dice el dicho “la confianza da asco”.
Se sentía agobiada… por todos los proyectos que se le venían encima, porque tenía que organizar a los chicos de Imagen para que iluminaran y grabaran la escenografía… . Más que agobio, estaba harta de que todos, inclusive su propio equipo, dependieran de ella. Y eso que solo era Operador de Cámara
- Desde aquí huelo tu pelo chamuscándose.
Suspiró con resignación cuando lo oyó acercándose.
Yong se sentó en la silla que había al lado de Nayra. Se trataba de un chico de marcados rasgos asiáticos, de un cabello oscuro elevado en distintas direcciones y con distintas perforaciones en sus orejas.
Observó en silencio el trabajo de su compañera, como esperaba que acabara el plano para apretar Esc, como inclinaba la cabeza y como suspiraba de puro estrés. Luego, le echó un vistazo al equipo que rodeaba el ordenador de Nayra y volvió a dirigirse a ella:
- ¿Donde están tus compañeros?
- Ana y Dani están ocupándose del montaje de continuidad y Quino está haciendo el minutado. – contestó de manera cortante la otra, pero no lo hacía apropósito – Esta tarde tengo que quedarme para hablar con los chicos de Sonido…
Yong sabía lo sumida que estaba en su proyecto y lo estresada que se sentía.
- Ana y Dani estaban partiéndose de risa mirando videos por el Youtube. – sonrió al ver la cara que puso Nayra, más pálida de lo habitual – Era broma. – ella le dirigió una mirada envenana, algo que le produjo más gracia – Tía, relájate ¿Quieres?
- ¿Cómo quieres que me relaje con este grupo? No tienen ni voz ni voto, todo les parece correcto y apenas tienen iniciativa. Encima, cuando les pides que hagan algo lo hacen cuando lo creen conveniente… Cuando les dije que subía a capturar asintieron y volvieron la vista al ordenador. ¡Y eso que tienen a Dani al lado haciendo el dichoso minutado!
- No son muy considerados – observó Yong aguantándose las ganas de reír.
- Tu te ríes porque tienes un grupo en el que todos trabajan.
- Pero son unos capullos ambiciosos y prepotentes – se apresuró a contestar Yong, borrando la sonrisa que tenía en la cara – No tienes ni idea la de veces que he tenido que reprimirme para no meterle un guantazo a Mario.
En parte, Nayra se compadecía de Yong. Mario era uno de sus compañeros, un chico cuya prepotencia y soberbia había salvado a sus compañeros de equipo de suspensos pero también se había ganado la enemistad de su propio grupo Se odiaban a muerte… pero civilizadamente porque no se dirigían la palabra y Nayra se preguntaba como dos personas del mismo equipo podían trabajar sin hablarse.
- Insisto en que tienes buena suerte con tu grupo… yo tengo que conformarme con que pase el tiempo para que Elena cambie los grupos.
Yong volvió a sonreír bajando la mirada:
- Es lo que hay, pequeña. Por cierto ¿Koke te ha dicho algo de ir el sábado al Para?
Nayra hizo una mueca de repulsión:
- Sí, pero paso de ir. La última vez casi salgo llorando.
Su compañero soltó una débil risotada:
- ¡Es verdad! Me había olvidado de tu oleada de pretendientes. Pero… ¿En serio que no iras por eso?
- Tu no lo entiendes porque no eres un chico… Se nota que no has tenido a un tío afeminado y salido detrás de ti toda una noche. – solo recordarlo, la ponía de peor humor – Esa noche fue desastrosa.
- Dímelo a mí – dijo Yong alzando la vista, ya sin sonreír – Cada vez que estaba contigo desaparecías de la nada.
- No se si te fijaste en algún momento que, aun estando tu, me venía un tío distinto a decirme cualquier barbaridad.
- Eso se hubiera podido evitar facilmente. – dijo entonces Yong, adueñándose de su atención.
- ¿A que te refieres? – preguntó con curiosidad Nayra.
- Pues que si te hubieras enterado un poco de la movidad ningún chico se hubiera acercado a ti.
Al ver que su compañero seguía sin entender lo que quería decir, el muchacho prosiguió:
- El sábado estaba frito por ti, Nayra… y aun lo sigo estando.
Rápidamente, desvió la mirada. Habían sido contada las ocasiones en las que su compañero de clase se le había insinuado… pero siempre había sido a través de Internet y luego se cambiaba el tema para que su amistad dentro y fuera del aula fuera corriente. Volvió a mirarle… él se había dedicado a capturar, como si no hubiera dicho nada. Entonces, se dio cuenta que aquella había sido la primera vez que se le había declarado en persona… pero lejos de la emoción que empezaba a embargarla, llegaron las dudas:
- Eh, Yong. ¿Y qué pasa con la francesa?
- Pues que está en Nancy. – contestó con simplicidad el muchacho cortando un plano con teclado – ¿Quieres que te corte el próximo plano? No se tú, pero lo veo innecesario y…
- No creo nada de lo que dices- lo cortó con brusquedad Nayra; odiaba cuando cambiaba de tema de esa manera tan indiferente
Pero le agradó ganarse su atención… y la cara de perplejo que puso:
- No creo nada de lo que dices – repitió ella para proseguir – Desde que dejaste a la francesa estabas muy deprimido porque estabas solo y que tu a mí me intereses parece una oportunidad para saciarte de tu necesidad de apoyarte en alguien.
Nayra esperaba algo menos una sonrisa de él:
- Si dejé a la francesa fue porque en ningún momento la quise. – respondió él con una serenidad que la impactó – Es verdad que estuve con ella para “saciar la necesidad de sentirme querido”, apoyado por alguien… pero necesitaba sentir algo más… necesitaba dar amor.
Sin esperarlo, el corazón de la chica empezó a acelerarse. ¿Por qué estaba tan nerviosa? Lejos de saberlo, Yong seguía hablando con sus ojos clavados en los de ella:
- Cuando te vi por primera vez, me llamaste muchísimo la atención por tu manera de ver las cosas, por tu manera de pasar desapercibida, por ponerte como un tomate cuando te sientes obligada a hablar en público… Por tantas cosas me llamaste la atención que me brindaste la oportunidad y la valentía de decirle a Fleur lo que sentía por ella. Y descubrí lo que sentía por ti… porque no tienes ni idea la manera en que has perturbado mi mente estos últimos meses, Nayra.


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Odile


Su nombre era…

Yago, el arrebatador, de origen bíblico. Creo que es un variante de Santiago, el apóstol, pero no lo sé con exactitud.
Y tampoco es que me interese confirmarlo.


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Summer Wars: El viejo loco


Anoche vi un musical de Johnny depp y llegué a una conclusión de la que muchos me darán la razón si la captan en seguida; los musicales y cine porno tienen algo en común.
Ahí queda eso.

El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temeroso, lo desconocido. Para los valientes, es la oportunidad.
Victor Hugo


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Summer Wars: ¿Lambrusco?


Aquella noche, todas las chicas eran guapas en Bahía Blanca. Los puesteros estaban felices por la abundante clientela. Las luces, de diferentes colores marcaban el paso y adornaban las callejuelas del pueblito. Todos los habitantes de Bahía Blanca estaban felices por las fiestas de Santa Flavia. Los niños reían y correteaban de un lado para otro, en cada esquina los jóvenes festejaban con una cerveza en la mano, las parejas se besaban apasionadamente y los viejos reían y reían por la felicidad que les embriagaba.

Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
Voltaire.


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Summer Wars: El comienzo de todo


La gente joven está convencida de que posee la verdad. Desgraciadamente, cuando logran imponerla ya ni son jóvenes ni es verdad.

Jaume Perich

Aquí la Anónimamente Anónima. Lista para contarte la conversación que tenían Yong y Jonás después de dejar a las chicas en el hotel de Isaac y de recibir la ofuscada regañina de Ione. Puede que esta conversación fuese algo corriente entre los chicos, pero luego verás que es algo tan importante como llevar ropa interior.


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Summer Wars: La llegada de Elba y Yaiza


Si vas a Bahía Blanca, que no te confunda sus casitas blancas con sus ventanas y puertas azules, tampoco sus verdes paisajes, la brisa costera y el mar, tan puro como la sonrisa de un niño. No, no estás en un pueblecito de Grecia. Y tampoco en otra isla del Mediterráneo. Ni yo misma sé donde queda el pequeño pueblo costero donde viven Ione y sus amigos.

Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.
Khalil Gibran.


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Summer Wars


El que conoce el arte de vivir consigo mismo ignora el aburrimiento.

Erasmo de Rótterdam.


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La Cadena: Un mes después.


Cuando Lluvia me pidió que la acompañara a ese lugar me estremecí… Para ti seria irónico si sabes realmente quién soy, de dónde vengo y a qué me dedico… aunque te sorprenda, creas que estoy bromeando o tomándote el pelo, es que yo, a mis quince años, jamás había pisado un cementerio.
No es que me diera vergüenza admitirlo… bueno, un poco sí, porque cuando se lo confesé a Edorta y a Mike se rieron de mi pensando que me estaba riendo de ellos… entonces, un rato después, Loki me advirtió que no lo volviera a decir… y yo le hice caso… y ahora estaba metida en este embrollo.
Mmmm…. ¿Cómo será un cementerio? Sé que hay ahí dentro… muertos bajo tierra y tal… ojala fuese como los que hay en las películas de Tim Burton y no verdes y frondosos o con una niebla espesa bajo… ¿¡Pero que estoy diciendo!? Debería avergonzarme tener miedo a algo así si me dedico a matar cosas más horripilantes que un cementerio…
Pero es que la muerte y yo… no somos compatibles, es decir, no me gusta sentir a la muerte tan cerca… si Loki supiera lo que estoy pensando me insultaría y diría algo así como: “¿Y tu quieres ser Cazadora? ¡Búscate otro oficio!” Solo de imaginarlo me embajono…
- Te veo un poco pálida.
Miré con reproche a mi acompañante. Si no fuera por ella ahora mismo estaría haciendo algo más interesante que acompañarla… Maldito Kagura… ¿No tendría que ser el su guardaspaldas?
- Si pudiera elegir entre quien podría ser mi acompañante te aseguro que tu serías la última opción – dijo entonces la Lluvia.
- Comparto tu opinión – siseé entre dientes desviando la mirada – ¿Por qué no esperas a que Kagura regrese?
- Llevo dos semanas inconsciente y otras dos asimilando la muerte de mi mejor amiga. – volví a estremecerme para luego, seguidamente, llamarme gilipollas – Cuando vea su nombre inscrito en una piedra podré asimilarlo totalmente.
El resto del camino, no fui a capaz de volver a mirarla a la cara.


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La Cadena: Aura


El mismo escalofrío volvió a sacudirme… pero esta vez su recorrido fue hacía el pecho y bajé la mirada… un líquido transparente se adentraba hacía el canalillo ¿Alguien me había tirado agua o alcohol?
-         Seguramente alcohol… – llegué a esa conclusión en voz alta.
Dispuesta a secarme le eché un último vistazo a mi amiga. Se estaba divirtiendo. Aunque sospechara del chico, decidí ir en busca del baño para secarme y despejarme. No me costó encontrarlo, pues estaba en el propio pasillo que llevaba hacía la desembocadura de la escalera que conducía hacía la salida. Aun así, desplazarse hasta allí fue un verdadero coñazo; había que esquivar a los sobones, ignorarlos y abrirse paso entre la muchedumbre de gente. Tanta gente y el olor a humanidad me asfixiaban. Por primera vez en mi vida me alegré de estar en un baño público.
Me sorprendió que no hubiese nadie… normalmente, este es el escondite de las chicas para maquillarse y despotricar a la que roba el aliento a los chicos… Sí, demasiadas películas americanas ¿Verdad?
Abrí el grifo y me lavé con cuidado la zona superior del pecho. Cuando lo hice, busqué algo con qué secarme y me deslicé hacía los retretes. Que asco, solo en el del fondo había un rollo de papel higiénico… Me sequé ahí mismo. La puerta se volvió a abrir, cosa que me dejó indiferente hasta que oí una voz muy familiar:
-         ¡Oh… estar entre tanta gente me estresa!
Era Coral… no pude evitar sonreír. Estuve a punto de salir al pasillo, pero una voz aguda y punzante me paró:
-         A mí lo que me estresa es buscarlos… Solo hay uno y nos está dando bastante trabajo.
-         ¿A quien te refieres? – preguntó Coral – Yo no detecté a ninguno.
Algo me decía, que si salía… iba a pederme un acontecimiento grandioso… y aunque no me gustara espiar detrás de la puerta, me quedé escuchando. Estaba segura que la dueña de la otra voz era “Ewyn”:
-         Para alguien como yo… es fácil sentir la empatía de los demás, incluso sin son .Cuando Ian cantó… sentí varias sensaciones. Muchos no atendieron el significado de aquellas letras, pero sobre la sensaciones tan corrientes de lujuria, del embriego carnal, del alcohol y el desequilibro, estaban las reacciones que causó las letras de Ian.
-         ¿Crees que nos han descubierto por eso? – preguntó Coral, con voz seria.
-         Nos ha descubierto. – respondió con una serenidad que me cogió desprevenida; volvía a tener el vello de punta – Y está actuando rápido.
-         ¿Ya? – se alteró Coral – ¿¡Y por qué no me lo has dicho antes, imbécil!? ¡Tenemos que cogerle antes de que haga algo!
-         Lo sé, lo sé… pero hay un problema en todo esto.
-         ¿Cuál?
-         Es la amiga de la chica que estaba con Kagura. Si actuamos, tenemos que ser precavidos porque esa chica puede entrometerse inconscientemente.
Esperé a que “Ewyn” terminara de hablar para reaccionar… Me erguí… no entendía muy bien lo que estaba pasando pero lo poco que entendía es que algo pasaba con Aura:
-         ¡Maldito Kagura! – gritó Coral con voz ofuscada – ¡Mira que le aconsejé que la invitara a tomar un helado! ¿Es que no es consciente que no nos ha enviado Iván o Dala? Si se entera Hem le cortará los huevos.
-         No culpes a Kagura de esto… Nosotros no sabíamos lo que iba a pasar… podría ser cualquiera.
La última vez que había oído esas palabras fue cuando mis primos gemelos y mi tío murieron en un accidente de coche dos años atrás. Mi tío, ahora viudo, le echaba la culpa al alcohol que lo consumió aquella noche que su mujer lo había dejado en mi casa para que no condujera. Se culpaba por no haberse emborrachado hasta que mi padre le dijo las mismas palabras que “Ewyn” a Coral… ¿Eso significaría que algo malo le iba a pasar ha Aura? No pude evitarlo, salí de mi escondrijo con el miedo que reflejaba mi cara. Al alzar la vista… al otro lado del baño, junto a la puerta, se encontraba “Ewyn”, mirándome con aquella cara sin expresión:
-         Vaya – dijo.
Avancé hasta ella:
-         ¿Qué ocurre? – preguntó Coral, asomándose.
Cuando se encontró con mi cara dio un brinco hacía atrás:
-         ¿Lluvia? – preguntó con perplejidad – ¿Qué…?
-         ¿Has oído todo? – la cortó “Ewyn”, clavándome sus enormes ojos verdes.
-         ¿Qué le pasa ha Aura? – fue lo único que pude articular.
-         Lo ha oído – murmuró.
Las dos se quedaron en silencio… solamente a Coral se le veía apurada, intercambiaba miradas entre “Ewyn”, la serena, y yo, la confusa.
-         La cuestión no es que le pasa a tu amiga… sino es lo que le pasará si no actuamos rápido – dijo por fin la otra, con esa serenidad que se oponía al carácter de su amiga:
-         Lluvia ¿No? – la miré, mostraba una sonrisa nerviosa que pretendía tranquilizarme – Lo que quiere decir Eiwyn es que conocemos al tío con el que está tu amiga y no es muy aconsejable.
Era mentira…ella no la conocía. Algo pasaba.
-         Sabes mentir muy mal – le dijo la otra.
Coral le dirigió una mirada asesina:
-         ¡Lo siento por intentar tranquilizarla porque le hayas dicho que su amiga va a ser asesinada por un demonio si no hacemos algo!
Bastó con que pronunciara “asesinada” para salir corriendo. Aura. No, no podía perder a la única amiga que tenía… No podía permitirlo. Corrí en dirección donde dejé ha Aura con aquel supuesto asesino. Ya no vacilaba en pisar y empujar a alguien, me daba igual oír los reproches, oír como me llamaba a voz de grito Coral… me daba igual insultar ha aquellos que me paraban para preguntarme el nombre. Quería saber donde estaba mi amiga.
Y cuando llegué a la barra… y no les vi… supe lo que era sentir como el mundo se te venía encima… una oleada de desolación, de terror, me abrazó. Sentí mis ojos humedecer. Aura.


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La Cadena; “Sensación”


En el centro de un laberinto de calles había un pequeño acceso a un sótano envuelto en olor a galletitas chinas. A través de esas paredes pintadas de color negro resonaba la voz histérica de un cantante… en aquel lugar que parecía un escondite se encontraba el Charleston Club.

 

Aquel sótano no era muy diferente al bareto que me llevó Aura… pero lo que era muy diferente era su atmósfera. Nada más entrar una extraña sensación me invadió… como si quisiera salir de ahí… Fue muy extraño:

-         ¿Qué te pasa? – oí que me preguntaba Aura – Estás más pálida de lo de costumbre.


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