VIAJE A NINGUNA PARTE
Hay días en los que te pierdes aunque sepas exactamente en el punto en el que estás.
A veces los caminos se tergiversan de tal forma que parece que esa amalgama de direcciones jamás volverá a ver la claridad.
Ocasiones en las que las oportunidades perdidas hacen eco de tal forma que resuenan en tu corazón como si estuviera hueco. El dolor mitigado renace, las heridas cerradas brotan de nuevo.
Momentos en los que deseas que el cielo te caiga encima para poder tocar aunque sólo sea por un segundo, antes de morir, una estrella.
Sueños que nos desgarran ante la posibilidad de que sólo queden en eso, en ilusiones, en reflejos en el agua que se desdibujan con el paso de la corriente.
Lugares que nos recuerdan lo que hemos vivido o lo que deseamos que pasara.
Miradas que matan.
Palabras que desarman.
Sodoma Y Gonorrea

Alejandro Magno estaba de fiesta con Nabucodonosor “El Grande” en los jardines de Babilonia.
Aprovechando el ambiente festivo, Alejandro Magno le dijo a Nabucodonosor:
Alejandro: Amigo, mira… no puede haber dos “Grandes” aquí, elige otro mote o se acaba la manduca y salimos a hostias
Nabucodonosor: Alejandro, no te ralles… ya vas borracho y tienes ganas de pelotera
Alejandro: He conquistado Persia con los ojos cerrados y podría conquistar Chueca con la misma facilidad
Nabucodonosor: No seas ignorante Alex, Sodoma y Gomorra se quedan pequeñas si las comparas con Chueca, esa ciudad es vicio puro
Alejandro: Pues… yo estuve allí con Hefestión en un antro con cuarto oscuro y te puedo asegurar, que Bagoas tiene más actividad, y eso que es eunuco
Nabucodonosor: ¡Qué Bagoas es eunuco!, pero entonces ¿Cómo se lo monta?
Alejandro: Se pone relleno y finge los orgasmos en Fa
José Luis, Luis José y la Seta que era un Champiñón

Desconocido 1: Hola, ¿Te llamas José Luis?
Desconocido 2: No, me llamo Luis José
Desconocido 1: Perdón, busco a José Luis que vive en Piedras del Río
Desconocido 2: Pues no sé, yo vivo en Río de las Piedras
Desconocido 1: El José Luis por el que pregunto tiene dos ojos, una nariz con dos agujeros y la boca llena de dientes
Desconocido 2: No conozco a nadie con esas características, vaya a preguntar detrás de aquella seta gigante con vistas al vertedero
Desconocido 1: Vengo de allí, pero me han dicho que no es una seta si no un hongo
Desconocido 2: Es un champiñón
Desconocido 1: En mi humilde opinión, se asemeja a un níscalo
Desconocido 2: Pues parece lo mismo
Desconocido 1: Todo parece lo mismo, ¿Verdad José Luis?
Desconocido 2: No soy José Luis, soy Luis José
Ambiente y Emociones
“El Amor es para los vivos”
Muchos dirían, que no es posible amar estando muerto, hablando bajo la perspectiva común de la vida; nacer, crecer, reproducirse y morir.
Sin embargo si se profundiza en el análisis de la situación, la vida no es esa secuencia lógica de sucesos que hacemos mientras poseemos una existencia consiente. Vivir también está fuertemente ligado a la forma en que nos afecta el mundo, y como nosotros afectamos al mundo, básicamente, los seres humanos estamos vivos, no solo por medio de nuestro cuerpo; también por medio de nuestras emociones.
Las emociones son reacciones instintivas a los estímulos del ambiente, y al moverse las emociones, retribuimos al sistema de causa-efecto del universo y estimulamos el ambiente; en otras palabras: Bajo la idea que el universo es un sistema de causa efecto, la causa son los estímulos del ambiente, y el efecto son nuestras reacciones emocionales que eventual mente se transforman en pensamientos, sin embargo, estas emociones afectan el ambiente que las creó de tal manera que el ambiente responderá a las emociones, y así se mantiene un ciclo infinito a través del cual los seres vivos nos relacionamos con nuestro entorno.
Vuelve
Hace mucho que no escribo nada. Por tiempo, por cansancio, o quizás porque las musas me hayan abandonado desde que lo hiciste tú. Tampoco me han dicho porqué se han ido. No lo entiendo. Al igual que tampoco entiendo porqué cada vez que miro a mi alrededor no veo ya nada. Nada de lo que habíamos planeado juntos se ha podido convertir en realidad. Aún sí, no sé cómo, todavía siento. Siento escalofríos que recorren mi cuerpo, y una mano suave que me acaricia la espalda como cuando estábamos los dos tumbados, desnudos, sin necesidad de haber hecho nada más. Pero cuando abro los ojos tengo miedo porque veo que estoy sola. Tiemblo, porque me he perdido. Si no fuera porque aún siento, sino fuera por tu recuerdo tampoco estaría yo.
De astros reyes y miedo al papel mojado
Te escribo para decirte que el gato encerrado escapó. Nos empeñamos en abordar los misterios de esta ciudad de mutismos con la vanidad de quien intenta otorgar a los hombres algo más que sólo el fuego, pero aun hoy todos los transeúntes caminan callados, evaporándose del alba al crepúsculo entre hormigón y hierro, para una noche más dormitar sin sueños.
No existe ya aquella canción que arrastraba a los incautos a callejones secretos, se perdió como el último de esos sabios sin nombre que un día se subieron a las farolas para gritar lo que hasta entonces todos habíamos callado; al olvidarla yo, al olvidarles todos, regresaron arrastrándose al silencio de los libros prohibidos que ardieron en las fogatas del último invierno.
Nuestro reino del pavimento se hundió en el lodo inconcluso de sus propias ideas cuando todas las sombras ambicionaron hablar a la vez.
Zapatos de tacón a las 5:30 de la mañana ( 1ª Parte )
Hola, soy Danny, y la historia que voy a contaros a continuación me ocurrió hace apenas 3 días. He decidido explicaros esto ahora ya que aún tengo los recuerdos frescos y vívidos en mi mente, aunque no creo que sea algo que pueda olvidar con facilidad. No espero que crea lo que voy a relatarle a continuación, crítico lector, pero sentía el impulso de contar lo que me sucedió aquella noche fatal.
Era un día como otro cualquiera. Me levanté a mediodía, con algo de náuseas , así que pase de la comida y salí directamente al trabajo. Desde entonces no he vuelto, pero llevaba un par de meses en un almacén de calzado femenino, de todo tipo, para cualquier ocasión. Todo sucedió con normalidad. Nada interesante que comentar sobre mi jornada laboral. Así que hagamos un pequeño salto.
El que soñaba sentado.
Veo al cielo, esperanzado, creyendo que de este algo va a aparecer, cambiando mi vida completamente, lo repito, miro al cielo esperanzado, pero fiel a la realidad, por que se que lo único que veré serán estrellas, planetas, nubes, aves y objetos de dudosa procedencia.
Es otro día, y por hoy he dejado la realidad de lado, quiero, quiero y deseo con tanta fuerza que algo ocurra que me tiembla todo el cuerpo, tal vez mi esperanza de que la fantasía supere a la realidad es tan grande que mi cuerpo no logra contener dicha emoción, pero… solo veo nubes y un radiante sol.
¿Importa si existe dios?
Se me ocurre que después de 10000 años de existencia del hombre ,todavía estemos con el librito en la mano , sin darnos cuentas que dios , si existe o no , no es lo más importe , no creo que el tipo este disgustado o enojado con el hombre. Y de ultima la falla de creación es su responsabilidad , si estamos hechos a imagen y semejanza , el odio , la hipocresía , la maldad en todas sus formas también son parte de él , perfecto tampoco es , ya que con nosotros se equivocó bastante, la verdad que la condición humana es de veras aberrante , si el hombre es lo mejor que pudo hacer , esto no es algo que hable muy bien de el .
La historia de un muchacho llamado Sacacorchos
Trís! Dijo un muchacho arrinconado en el vertedero de desperdicios. Sacacorchos le llamaban. Su mirada parecía la gorra que llevaba y su voz parecía un chicle siendo masticado. Casi todos veían su pragmatismo, pero no le veían a él, siempre tapado por su pragmatismo, que era enorme y proyectaba una sombra tal sobre su rostro que desfiguraba todas sus facciones hasta el punto de llevarlas a la nada. Sacacorchos desaparecía, sencillamente, bajo las sombras de ese gigante. ¿Y no es que pudiera extirparse algo como su sentido de la practica, que le era innato, verdad?
Después de tu mirada
Extracto de un libro que estoy escribiendo.
El chico comenzó a llorar. Estaba seguro de que le faltaba una pierna. No podía levantarse y sabía que moriría allí, de hambre. ‘’Que hijos de puta, que hijos de puta…’’ pensó, rabioso. La garganta seca le hizo pensar también en una muerte por deshidratación. ¿Y si le devoraban los insectos?, que parecían un ejercito; rodeandole, mordiendole, colandose por sus heridas, haciendole gritar del dolor. Sus lagrimas se mezclaban con el vomito y la sangre, y la tierra humeda. Una gota le cayó en el pie izquierdo y recorrió toda su pierna, y su enorme muslo. Rudolph suspiró aliviado. Consiguió moverla a duras penas.Tenía un tronco de unos30 metrosde largo y 1 de grosor encima de la pierna, justo en la espinilla. Al recuperar la sensibilidad se dió cuenta de que la sangre brotaba a borbotones de alguna parte de su tobillo, y que el dedo gordo del pie estaba destrozado.
Derrota y Victoria
Un año un tanto oscuro para la humanidad, el futuro de la historia pendía de un hilo y el mal para unos, la gloria para otros, se identifica por el mismo símbolo y seña.
La nevada estepa se mostraba tan inmutable como siempre aparenta a primera vista, pero alguien ya algo añejo tan acostumbrado a ella como el Comisario Vorobiov sabía diferenciar esos detalles y pequeños cambios a lo largo de las horas. La estepa estaba hoy intranquila, algo se lo decía, la manera en que el viento se mecía y el olor que traía le hablaban del seguir de las desgracias que aún abatían sus tierras esas semanas. El ataque aún duraba pero ya se le notaba pronta su muerte; su finalización por parte de los testarudos ofensores.
Petunia
Petunia, de sonrisa desordenada y áureos cabellos, de iris verde vivo y cetrina piel. Su voz se alza cada noche hechicera y recorre la ciudad desde su ventana hasta los oídos de los jóvenes a los que pretende. Belleza extravagante ¿Quién osaría amarla por su hermosura? ¿Quién osaría siquiera acercar sus labios a tan desairosa faz? Y si no fuera por su voz ¿quién emprendería el camino hasta llegar bajo su ventana, desde la cual brota la melodía más deliciosa que un hombre puede escuchar?
Petunia, de pequeños ojos, de rostro enjuto, de generosa nariz y deslucidos labios. Dicen que su carácter es acedo, pero su voz es… como la lluvia que desciende desde las nubes y cae sobre el verde pasto, resbalando suave por los tallos de las flores y haciendo que sus pétalos brillen con la luz del sol. Es como la delicada caricia que llega hasta tu cintura, como ese instante antes de que dos cuerpos su fundan en uno.
Que el cielo lo juzgue
¡Que el cielo los juzgue!
Una vez, Alá alcanzó la frontera del conocimiento. Al otro lado, Dios, lo miraba con desprecio.
Caminó muy solemne, contemplándolo por encima del hombro. Dios lo imitó.
Esto lo enfureció aun más, y aproximó su rostro en tono amenazador a apenas unos centímetros. Dios hizo lo propio sin ceder una décima.
Alá se mantuvo durante largos minutos; Con la mirada desbordada en reto y el cuerpo erguido. Esperaba que su oponente se cansara. No sucedió así. Cuando ya no pudo más, que hasta el cuerpo le temblaba, cedió. Pero cual sería su alegría. No fue vencido del todo; Dios cedió al mismo tiempo mostrando sinónimo agotamiento.
Alá sonrió para hacer suya la victoria. Pero, ni antes ni después, si no al mismo tiempo, Dios hizo lo propio. ¡Ahora lo comprendía! ¡No era una coincidencia! Lo estaba imitando. ¡Era pura burla!
El callejón
EL CALLEJÓN
Una vez me dijeron cual es la sensación que deja la muerte. No es exactamente dolor… Es la ausencia de esperanza.
Andrés penetró en el inhóspito callejón, quería recuperar su balón perdido. Miró al fondo para divisar un frió muro, pues aquel canino no llevaba a ninguna parte, tan solo era la enemistad entre dos edificios.
Algo le llamó la atención, se aproximó al solitario muro para admirar con asombro el esbozo de una silueta femenina. A pesar de ser incompleta se intuía perfección y belleza.
Pasaron algunos días. Andrés recordó la silueta del muro y corrió hacia ella preso de la curiosidad.
Ahora la obra comenzaba a tener rostro. Trazos rápidos que daban pistas de dulzura, sus manos también estaban definidas.
Poco a poco la pintura avanzaba. El muchacho se apresuraba cada tarde hasta el callejón. La incompleta mujer transmitía sentimientos desde su viveza de colores. Andrés se sentía abrazado por ellos. ¡Era tan dulce! ¡Tan bonita!
Born this way.
De todas las posibles interpretaciones que puede dar de sí este título, para los que sepan inglés, para los que conozcan la canción de Lady Gaga, y para los morbosos, os diré que tiene el más simple de todos ellos. Y es que simplemente, nací así.
Improvisación al despertar
Eres como un bebé recién nacido
como los nenúfares de la laguna
Eres como la momia egipcia colocada en el museo
risueña como siempre en la herejía cometida
Eres como el vientre de un pelícano, lleno de peces
Eres como sonreír a una burra
como embadurnarte las pestañas de brumas y de nieblas
Eres la sudoración pegajosa que emites al despertar
Eres tus innumerables sueños con penes de perros
¡Energía potencial que humidifica nuestro lecho!
Escribir
Escribir sobre la marcha. Sin destino prefijado, sin rumbo establecido. Solamente dejándose llevar, dejando que sea el bolígrafo el que escupa los pensamientos sobre papel, el lápiz el que sugiera ideas al cuaderno, la pluma la que rasgue cartas con los sentimientos, o el teclado el que fabrique artificiales copias de ambos en el monitor.
Acariciar el instrumento con los dedos mientras la mente acaricia las ideas, los conceptos o las personas que viven en ella. Escribir sin guión, sin hoja de ruta, sin requisitos, te brinda esa libertad que tanto deseamos simplemente porque carecemos de ella. Que levante la mano el que no haya soñado nunca el no tener obligaciones. Nadie, ¿verdad? Escribes y escribes sin más razón que el decir “lo hago porque puedo hacerlo”. No necesitas ni buscas superar rígidos estándares de calidad, no quieres fama, no ansías ese reconocimiento ni halagos que te regalen los oídos durante cinco minutos y que luego te creen síndrome de abstinencia. Lo único que deseas es abrir la puerta de la jaula que encierra tu mente, y dejarla volar libre mientras tus manos se encargan de construir el mundo por el que va a viajar, al menos hasta que te toque echarle la red y conducirla de nuevo a la mazmorra para continuar con tus deberes para con la sociedad.
A menudo pienso en llorar
A menudo pensamos que en la vida no nos puede ir peor y que cada paso que demos desde ese momento en el que lo pensamos nos llevará a un lugar mejor.
He pasado por duros tragos en mi vida, de esos que te hacen pensar el porqué de seguir aquí, y aún así no me he atrevido a tirar la toalla. Y aquí me veis; escribiendo de guindas a brevas, esperando a que alguien me lea a sabiendas de que poca gente lo hace, disfrutando de cada minuto que tengo sin estar triste y sin preocupaciones.
A menudo creemos que nuestra relación “ideal” de pareja se encuentra a la vuelta de la esquina, y que nada ni nadie podrá impedirnos encontrar el amor de un día para otro.



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