Sobre la esperanza
Las sombras aparecen en las esquinas y me dibujan el perfil de tus senos. No es más que un recuerdo sutil y vano, pero casi puedo sentirlos bajo mis dedos. Los acaricio… y luego los beso. Jadeante, me ahogo en tu vientre y en la curvatura de tu cadera…
La sombra se desvanece como una primavera adolescente, y la soledad y la frustración de la realidad me acometen con su tenaz filo. Más allá, no hay más que dolor, nostalgia e impotencia. Más allá de mis remembranzas y mis ocasionales sueños, sólo puedo llorar con el corazón encogido y atravesado de puñaladas. Solamente puedo ser feliz engañándome con la alegre memoria del pasado. Y la esperanza, maldita ella, tiñe todo de su hipnótico color verde.
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El cazador
“Tras dar un paseo con su presa, el cazador se apiadó.
Había visto la bondad en sus ojos y lo que había sido fácil, se había vuelto complicado de tal modo que no sería capaz de ejercer su oficio.
Entonces, en un momento de lucidez el cazador apuntó a su presa y gritó – ¡Huye!-.
La presa no entendía muy bien qué estaba pasando pero al ver al cazador con el arco tensado y la flecha apuntándole, echó a correr.
El cazador sabía bien lo que ocurriría al no poder cobrar la pieza que le habían encargado, sí.
Se había jugado más de lo que podía apostar pero, aun sabiendo que el castigo que recibiría podía entrañar la muerte, no tuvo la frialdad de despojar la vida a aquella criatura. “
- No puedo.-
+ ¿No puedes o no quieres?-
-No puedo.-
Tu figura
Sin embargo, fue más fecundo que todo un año: escribí diez sonetos, lloré un millar de lágrimas y me percaté de que seguía locamente enamorado de ti.
Indigesta soberbia
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La tabernera
Debido a mi incipiente fama, «la Macha» comenzó a protagonizar las portadas de las revistas de corazón, a exhibirse en los programa de tertulia de sobremesa y a ganar más y más dinero debido a las entrevistas y a la prostitución de imagen.
Yo desaparecí de su vida, pero los parroquianos que tanto la habían menospreciado, comenzaron a cortejarla con rosas, poemas, cartas de amor y mil y un requiebros. Ninguno consiguió nada.
Cenicienta
Cenicienta. Zapatitos de cristal. La corona que relumbra en tu frente. Los ojos, abiertos, pétalos, tesoros, estrellas, mansos ríos y agitadores vientos. Carmín derretido en la curva de tu sonrisa. Las mejillas frágiles… pedazos de pan, caliente y húmedo de mi saliva, de mi ansia. Cuerpito de dócil fuego, ardiente arena, morena luz… ¡todo eso eres tú! Cenicienta por una noche, que al amanecer desapareces tras un sueño de cenizas y dolorosas nostalgias.
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Almíbar
Almíbar. Así sabía tu boca. Aún sediento, tras haber bebido de tu cuerpo, me imaginaba saciándome en ti, que no contigo. Quizá, ese sentimiento egoísta fue consecuencia de la ingente felicidad que me hiciste sentir, y que nunca quise compartir con nadie, ni siquiera contigo, por temor a perderla. Tal vez por eso, por mi individualismo, nunca supe complacerte ni dedicarte el tiempo que tú me dedicabas a mí. Eras buena, muy buena. Por eso, tendrás un sitio en la historia y en los recuerdos de la gente, y una multitud de llantos acolcharán tu lecho fúnebre. Yo posiblemente sólo tenga recuerdos y, a lo sumo, remordimientos. Nada más.
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Salvaje
El Mortinato
En él solo quedan los vestigios de lo que tal vez en algún momento fue algo semejante a un ser humano, seguramente duerme a diario esperando no despertar, aguardando el momento en el que su tortura acabe y la guillotina que la vida ha puesto sobre él caiga de una vez por todas. Ha perdido el interés en el dolor, ya no le importa cuánto duela ese momento pues está seguro de que no se va siquiera a asemejar a lo que ha sufrido en algo tan doloroso como es la vida, no quiere imaginar la vida eterna, le parece un desperdicio, le cree intolerable y ruega a todos los dioses que conoce que no lo hagan sufrir más con esta zarpa de gato a la que le llaman vida eso que la gente anhela tanto y por la cual es capaz de sacrificar todo por conservarla, a él le estorba, le molesta, está cansado de la gente, de la crueldad que manifiestan para con él. El aire y el silencio parecen tan pesados, son una carga que ha llevado todo este tiempo cada insoportable segundo… De pronto recordó a su hija aquel bebe mortinato y de pronto la creyó afortunada, se dio cuenta que la razón por la que lloraba tantas horas por su muerte no era por otra razón si no por sus celos y porque de cierta forma muy en el fondo de su mente le deseaba el mismo mal, ¿Cuál mal?, ¿Algo sucedido en su juventud? No él se refería al simple hecho de vivir eso era suficientemente tenebroso para cualquiera, la vida era por si sola la apoteosis de los males.
Los despojadores
Sabía que por todas las razones aquella luz no me llevaría a nada bueno, pero, por alguna razón decidí estrechar mi mano a ella. Cuando lo hice viajé en cuestión de segundos a un lugar de quién sabe qué sitio del cosmos. Y allí un círculo rodeador compuesto por miles de engendros con ciclópeas cabezas, ojos cosidos y bocas desgarradas, comenzaron a despojarme de mis carnes hasta el punto de que la agonía me consumiera y mi vida sólo fuera un rumor del pasado.
Antes de que te vayas… si deseas adentrarte en un mundo de sombras, visita “Almas condenadas” la dirección es la siguiente: http://almascondenadas-df.blogspot.com/
También pueden manchar con sangre en “me gusta” facebook…
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-Eso es todo, ahora prosigue con tu vida lector constante-.
Hay
Hay pasiones intensas escondidas bajo una máscara, que se ocultan en un mar en calma, batiéndose en duelo en las profundidades de mis entrañas.
Hay silencios inquietos, que recorren mi ser como un cosquilleo, que eriza la piel, y se lleva mis palabras.
Hay una hendidura en mi cuerpo, que tus manos tapan, y liberan el ánima.
Hay rincones ocultos, tapados con una fina luz, que liberan tu nostalgia.
Los hay se van y solo quedan tus palabras, el sudor de tu frente, el resurgir de tu mirada, el aroma de tus besos y mis manos queriéndote buscar en medio de la nada.
Mucho me sorprendería
- Pero me gustaría que fuera distinto.
- No obstante, igual te sorprende.
- Mucho me sorprendería, sí.
- Ya… Esa frase la decimos demasiado las tías…
- ¿Cuál, la de” mucho me sorprendería”??
En stock
- ¡Quiéreme!, ¡Quiéreme!
Aquella figurita de acción inanimada esperaba en el estante viendo a los niños pasar.
El envase estaba impecable; había tenido suerte, la caja en la que había sido empaquetada junto a más figuritas de acción como ella no había sufrido ningún percance. Ni golpes, ni las inclemencias del tiempo.
- ¡Quiéreme!, ¡Quiéreme!
Lo repetía mentalmente, ¡y eso que no era una muñeca con frases grabadas de esas de las que se tira del cordel que se encuentra en su espalda y con voz pastosa repiten una y otra vez el mismo discurso!
Pero era su mayor deseo.
Ser de alguien.
Tener dueño.
Hacerle sonreír.
Y sentirse querida.
- Quiéremmmmmmmmm
No, tampoco sería en aquella ocasión. La figurita de acción inanimada quedo oculta por un montón de envases.
Lo que la figurita de acción inanimada no sabía era que, contra todo pronóstico, cuanto más tiempo pasaba más valor adquiría.
Cambios de opinión.
“Pues si no me dice algo antes de irme a dormir…
¡Mañana que diga lo que quiera, que no pienso quedar con él!”
Intentó convencerse a ella misma y consiguió engañarse un poco.
Sus compañeras la miraban curiosas, no entendían gran cosa porque Sara sólo había comentado que le tenían que enviar un mensaje al móvil porque había quedado al día siguiente pero no sabía como.
Sara, cansada, se despidió de sus compañeras y se fue a dormir.
A la mañana siguiente, al despertarse, miró el teléfono. Mientras apagaba la alarma vio que no tenía ninguna noticia y alzando los hombros adoptó una posición de resignación.
Se dirigió hacia la cocina y desayunó tranquilamente. Tras desayunar se sentó frente al ordenador y empezó a leer las páginas de información y de actualidad.
Se levantaron sus compañeras y viendole el semblante, preguntaron: ¿Novedades?
Mejor solo
- Mejor “solo” que mal acompañado.
- “¿Sólo?” – e indica el acento con las manos.
- No, “solo”.
- Entonces será un “solo” pequeño, sin mayúscula. Con miedo.
- … – encogimiento de hombros y mirada de extrañeza.
- Quien afirma esta soplapollez no ha estado nunca realmente “Solo”.
Malo
Al irse a acostar, cada noche, allí estaba su padre para despedirle y darle un beso en la frente; para desearle dulces sueños.
Pero, día a día, su espectro se volvía más incorpóreo, más vacío, más tenue. Y, cuando el fantasma desaparecía, él clamaba “¡Ojalá no hubieras muerto!” y, dándose cuenta del imposible, lloraba “Ojalá hubieses muerto como mueren los demás”
Sodoma Y Gonorrea

Alejandro Magno estaba de fiesta con Nabucodonosor “El Grande” en los jardines de Babilonia.
Aprovechando el ambiente festivo, Alejandro Magno le dijo a Nabucodonosor:
Alejandro: Amigo, mira… no puede haber dos “Grandes” aquí, elige otro mote o se acaba la manduca y salimos a hostias
Nabucodonosor: Alejandro, no te ralles… ya vas borracho y tienes ganas de pelotera
Alejandro: He conquistado Persia con los ojos cerrados y podría conquistar Chueca con la misma facilidad
Nabucodonosor: No seas ignorante Alex, Sodoma y Gomorra se quedan pequeñas si las comparas con Chueca, esa ciudad es vicio puro
Alejandro: Pues… yo estuve allí con Hefestión en un antro con cuarto oscuro y te puedo asegurar, que Bagoas tiene más actividad, y eso que es eunuco
Nabucodonosor: ¡Qué Bagoas es eunuco!, pero entonces ¿Cómo se lo monta?
Alejandro: Se pone relleno y finge los orgasmos en Fa










