Fiestas populares
Llegué a un viejo edificio, parecía lo único en pie en aquel lugar.
- Disculpe, ¿la oficina del alcalde?
- si, es aquí.
- ¿Podría hablar con el?
- No, murió.
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- lo lamento.
- Fue una pena, era un gran hombre. Culpa de un concurso de tortillas, el se ofreció de jurado; los huevos pasaron mucho tiempo al sol…nada se pudo hacer. De verdad, una pena. Sobró mucho pan, eso si.
- Ya veo… ¿nadie le sustituye?
- Solo vivíamos el alcalde y yo en el pueblo. La tortilla era mía. ¿Quiere usted almorzar?







