“kitty”, mi furgoneta
me encuentro conduciendo un vehículo vetusto, rojo y oxidado por el barro de caminos escondidos y traviesos. ¿saben? es de aquellas furgonetas donde uno transportaría gallinas y cerdos, pero transporta personas. mi pick-up es un ser querido para mi y no dudo en quererla como a un amante, celosa de ser mentida por la verdad de una esposa. mis manos tiemblan a cada piedra que ahogo en el suelo asqueroso de esta tierra mientras voy conduciendo y aunque sufra, no hay remedio, hay que seguir.
una vez más retuerzo com mis manos arrugadas y grandes el volante grande y hergonómico como si fuera un paño mojado intentandole sacar el agua. me siento sucio y me gustaría olvidar mi nombre y me seria facil hacerlo, sinceramente. ahora mismo podría frenar mi “kitty” roja, abrir la puta puerta, danzar tres pasos como el chinito protagonista de “el último bailarín de mao” hasta arrimarme al borde del peñasco y aspirar el aire todavía gratis y emular la locura de volar, pero como he dicho quiero continuar.



(1 votos. Puntuación media: 4,00 sobre 5)

(3 votos. Puntuación media: 4,33 sobre 5)





