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Archivos de la categoría ‘Romántico’

Género romántico. Historias de amor.

CARTA A MI ANGEL.

Posted by law07 en Miércoles, 1 Septiembre, 2010

 Hoy quería volver a sentir tus labios,y quizás me demore mucho en darme cuenta que todo sucedió porque hacé mas de 2 años no te digo aquella frase que nos unió.Sabes aunque en la distancia estés y seas inalcanzable en mi presente, hoy quiero decirte quizás no con una palabra ni con un beso,pero si con mi alma cuanto  te quiero…

 A veces soy débil lo sé , aunque bien conoces mis pensamientos y entenderás que mucha falta me haces.

Quisiera sentir tus abrazos, tu aroma, tu aliento, pero realmente cada vez siento que esos recuerdos se están marchitando y no sé ¿cómo mantenerlos?es que ni siquiera por más que lo intento me acuerdo de tu voz…

¿Que puedo hacer para que esto no siga sucediendo, si me siento sin fuerzas para continuar?

Quizás en un futuro pueda volverte a ver, y entonces así recordaré todos aquellos sentimientos que he suprimido de manera inconsciente ,de pronto por un miedo a sentir que hace mucho te fuiste de mi vida,que nunca te volveré a ver porque aun no existe una manera de revivir a los muertos,o sencillamente porque mi miedo a saber que seras mi primer y único amor verdadero me hace sentir sola y bacía en este aparente circulo donde hay muchos y al mismo tiempo nadie que me ame.

Son mil historias las que quisiera contarte,pero se que no es necesario pues en un ángel mas, te has convertido,mi ángel de la guarda,al que hoy ruego para que nunca me desampare.

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Tú, te, a ti. (Rima VI)

Posted by acubo en Sábado, 28 Agosto, 2010

Vuelvo,
y caigo.
En ti.

Sueño
y bebo
de ti.

Caigo,
en mi sueño.
Por seguirte,
muero.

Vivo,
en los recuerdos,
pero,
si no te siento,
los recuerdos,
serán recuerdos,
y yo no vivo,
de recuerdos
que sólo son recuerdos.
Vivo,
porque no muero.

Pero muero,
si no te tengo.

Sigo,
sin saber,
si la muerte,
o la vida,
son caminos,
túneles,
galerías.

Sé,
seguro,
que si no estás,
el número es 1.

Sé,
que si te tengo,
el número es 2.
Seguro.

Vida y Muerte,
si estás,
son uno.
Los placeres,
y las desgracias.
Se juntan.
Y sólo tu,
importas.

Vivo,
pienso,
en ti.

Muero,
si me olvido,
de ti.

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A tientas

Posted by acubo en Sábado, 28 Agosto, 2010

Busco cuerpo, a tientas. A tientas, toco. A tientas disfruto del más íntimo de los placeres. Todo el cuerpo por y para ello. Disfrute total. Total entrega. Besos, caricias. Lenguas, sexualidad. Deseo.
A tientas, te toco. A tientas, te busco. Rozando mis sentimientos con tus labios. Sintiendo tu cuerpo, tus caderas. A tientas. En la oscuridad, brillan las pasiones. Fuego. Calor. Tu mano y mi mano, a tientas. A tientas, el aire sabe a vicio. A tientas, la luz se apaga. A tientas, nos probamos, nos bebemos, y disfrutamos. A tientas nos reencarnamos y hacemos carne la carne, y pecado el pecado del placer, de ser dos en uno. A tientas, clavamos nuestros ojos. Y la desesperación, la muerte, la lujuria, el sexo, el deseo y las yemas de nuestros dedos se juntan. A tientas.

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La luna de julio

Posted by glandalf en Martes, 3 Agosto, 2010

No podía dormir. Llevaba toda la noche dando vueltas en la cama. La atmósfera sofocante de la habitación tampoco ayudaba a conciliar el sueño. Quizás me levanté una docena de veces, e iba a la cocina a beber agua, mas como pretexto para moverme un poco que por sed. Y en una de esas rondas nocturnas –quizás fuera la última, no lo recuerdo- me acerque al balcón.

Me apetecía sentir aunque fuese unos segundos la brisa fresca que se movía tímida por la calle. Puse un pie descalzo sobre el suelo enladrillado, después el otro. Me pensaba un loco allí, a las 5 de la mañana, observando un paisaje carente de otras personas, que más sabiamente que yo, se encontraban durmiendo profundamente. Pero el aire me refrescaba; no la piel, sino la mente, si es que eso era físicamente posible.

Y observando el cielo urbano, la descubrí. Allí estaba, colgada solo para mí. Posiblemente fuese la luna más bella que en mi vida había visto. Estaba llena, redonda y lo suficientemente baja como para sentirla cercana y distante al mismo tiempo. Brillaba. Refulgía ligeramente con una luz espectral, haciéndome llegar su contorno con un halo blanco-azulado. Estaba prácticamente sola en el cielo. Apenas si se veían estrellas, y las pocas que había pasaban desapercibidas ante aquella majestuosidad.

Por un momento me sentí arropado y sobrecogido al mismo tiempo; mis problemas volaron de mi cabeza. Pero eso solo fue un momento. Avancé hasta quedar con los brazos y la cabeza en contacto con la reja que cubría todo el balcón. Apoyé mi barbilla sobre el metal, contemplándola. La ironía de la situación era opresiva. No me importaba, quería mirarla un poco más. Se veían sus cicatrices más llamativas, ¿pero cuántas no serían apreciables por mi ojo? Me sentí triste. Quise abrir la reja y extender el cuerpo y los brazos para alcanzarla. Pero sabía la distancia que nos separaba.

La contemplé unos segundos más y me di la vuelta perezosamente. Caminé despacio hasta mi habitación y me tendí de nuevo en la cama. Pensaba en muchas cosas. Y sabía porque me había enamorado esa luna de julio. Tan hermosa y brillante como tú. Tan misteriosa y cálida al mismo tiempo. Tan cercana y comprensiva, pero al mismo tiempo tan distante, tan lejana. Y las rejas, y los muros de la distancia. ¿Cómo iba a no amarla? Allí, colgada en el cielo, esa viva imagen tuya.

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“A LA LUZ DE LA LUNA Y DE TUS BESOS” un regalo para una amiga,…

Posted by narf94 en Viernes, 30 Julio, 2010

MEDIANOCHE

Se secó una lágrima de mis ojos.

Nació en mí uno de los sentimientos más fuertes que yo he llegado a tener en mi cabeza.

Tomé un impulso y salté al agua, presa de los nervios por volver a tenerle cerca, nerviosa por poder admirar cada gesto que en su infinita ignorancia de mi presencia él era capaz de entregar al mar.

Cuando la primera de las gotas rozó mi piel desnuda, pude sentir que la transformación era inminente.

Oleaje,…

La luna adornaba una de esas noches de verano en una de las playas más bonitas de la costa alicantina,…

Y entonces, el tiempo decidió detenerse justo en el momento en el que él decidió tumbarse en la arena cerca del agua para poder escuchar su música favorita.

Aunque no lo supiera, nos teníamos el uno al otro,…

Esa noche, como tantas otras, me dediqué a observarlo, pero aquel día era especial, la luna llena bañaba mis entrañas con una fuerza mayor a las demás fases lunares.

Lancé un coletazo, y me puse a nadar sin que me pudiera ver.

Era tan maravilloso,…

Era tan hermoso,…

Decidió levantarse e ir a dar un baño,…

Todas las noches lo hacía, pero como dije antes, esa, era la más especial de todas.

Primero comenzó a mojar sus pies,…

Después, se decidió y se metió entero,…

Era magnífico hasta en el agua,…

Decidí apostar mi vida por un momento junto a él, decidí jugar todo a un doble o nada, pero sabía que no debía seguir viviendo,…

Comenzó a bucear, a admirar la luz de la luna sobre la superficie salada,…

Ya me tocaba actuar,..

Como quien no quiere la cosa, me acerqué a él, tomé sus manos entre las mías, y, aprovechándome de su asombro, arranqué un beso de los labios de David,…

Cuando ese beso terminó, no me dejó ir, me hizo el mejor regalo, aquel que yo pensaba que solo le concedían a los dioses y muy de vez en cuando,… Me dio el beso más magnífico de los que yo recordaba,…

Comenzó nuestro juego de pasión descontrolada en el agua del Mediterráneo,…

Comencé a besarle como si lo necesitara más que el respirar,…

-Volveré, lo prometo- le dije.

Y en ese momento, desaparecí entre el agua,…

NO QUIERO QUE EXISTA EL DÍA

Era de día.

Las mañanas eran raras, apáticas para mí.

Suena mi teléfono, y es él.

Estoy cansada de tantas llamadas, el yo de la noche detesta al del día, porque durante el día no tengo a David.

Sufro en silencio mi agotamiento, y decido que ya es tarde para llorar.

Quiero que siempre sea de noche para poder tenerle cerca.

-Café con tostadas por favor- le dije al camarero.

Y, como por arte de magia, en el mismo bar que yo desayunaba, estaba David.

Decidí que era mejor que no me viera.

Tomé mi café rápido y me fui de allí.

NUESTRA   SEGUNDA  CITA

Otra noche,…

Otra vez la necesidad de tenerle cerca,…

Otra lágrima, eso no debía estar bien,..

Como si la irracionalidad gobernara mi cuerpo, me dirigí al mar y dejé que tocara mi cuerpo, para poder volver a ser sirena,…

La luz de la luna,…

Y de pronto, lo veo, veo cómo se dirige al agua, y esta vez no necesita tumbarse en su toalla, directamente viene a mí.

Tomo sus manos, recorre con sus labios mi cuello,… susurra canciones de amor en mi oído,…

Me río, y decido dar el primer beso,.. Rozar sus labios con los míos.

Dejo atrás mis recuerdos humanos, mi ex novio que aún dice que me quiere,…mis amigos,…. Todo.

Todo por una sonrisa de aquel ángel,..

Todo por uno de sus besos,…

En ese mismo instante sentí que la vida se paraba,…

No necesitábamos palabras ni a nadie más para poder ser felices,..

Solo nuestros labios unidos por siempre,…

-¿Por qué solo por las noches?- Se atrevió a preguntarme en un espacio entre caricias.

-Nadie puede descubrirnos-Contesté.

Le di un último beso.

Y en ese momento, sabía que debía marchar.

REGRESA A MI

Esa noche no quería transformarme,…

Le vi llegar a la playa, y, antes de que se metiera en el agua, detuve sus pasos,..

-No podemos seguir con esto- Dijo él

-¿Por qué?

- Porque no me lo creo, siento que vas a darme la espalda en cualquier momento,..

-¿Quién dice esas bobadas’?

-Lo siento,- me dijo, y se marchó del lugar

Sentí mi luna apagarse de pronto

Esperé sentada durante meses a que volviera,..

Todas las noches volvía a esa playa con la ilusión de tenerle cerca de nuevo.

Sabía que no debía tirar la toalla, y que, con paciencia, lo conseguiría, pero las ganas de tenerle a mi lado hacían casi imposible que no sufriera por él.

Y volvieron los malos recuerdos,…

Las noches a solas,…

DESPEDIDA

Era una noche cerrada del mes de mayo,..

Cuando aparecí en la playa, vi a alguien tumbado en una toalla.

Presa de los nervios, me acerqué.

Y, sin darme tiempo a reaccionar, ya estaba el dándome un beso.

-Cierra tus ojos- ordenó- y siempre que lo hagas piensa en mí.

-No he pensado en otra cosa desde que te fuiste.

-He encontrado un lugar en el que nunca amanece, para poder estar siempre a tu lado.- me quedé asombrada de sus palabras.

-Allí donde tú estés yo estaré-contesté.

-Pues ven conmigo al país donde nunca verás la luz del sol para no volver a tener dudas.

Después de esa noche, todo cambió en mi vida.

Allí donde David estuviera, Sara estaría, porque, por mucho que les pese a algunos, yo a David le amo.

“Un mundo diferente pero no raro,…”

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Con una lágrima en la cara

Posted by narf94 en Jueves, 8 Julio, 2010

La vida, de vez en cuando, te enseña que las cosas no son tan difíciles como parecían en un primer momento.

Añoro los momentos de risas en los que la soledad no era más que un mal recuerdo, pero me han dicho que he de madurar para poder hacerme mayor.

Lucho porque se me vea como uno más en una sociedad mediocre, y todo ¿para que?

Si soy sincero, no me voy a hacer más que daño si dejo que mis sueños sean rotos por un par de cabrones hijos de puta.

Y como no quiero sufrir, voy a ponerle una sonrisa alegre a la vida y voy a maquillar todos esos momentos malos que me toca vivir día a día,semana a semana, y así, durante dieciséis fatales años, remarcando con más consideración la fatídica adolescencia que me pasa factura poco a poco.

En medio de una sociedad de masas que vive un continuo deterioro a causa de lo que promete y no da, no se puede ser muy feliz.

Pero, al mal tiempo, buena cara.

Hoy es un día bastante especial.
Después de la resaca de emociones que me sucumbieron ayer, siento cómo la vida me da un abrazo al que debo aferrarme y en el que confiar ciega e intensamente.

Me siento extraño y absorto en mis pensamientos, dejados de la realidad que más o menos he vivido hasta ahora.

Me siento diferente, como más maduro, siento como mi mundo me dice que soy más capaz de afrontar con mayor orgullo y sin prejuicios lo que me viene ahora encima.

Y aún así, siento que aún, en alguna parte de mi, hay un niño que intenta ser comprendido.

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A la luna

Posted by glandalf en Miércoles, 7 Julio, 2010

A lo mejor resulta un poco simple, pero espero que sea de vuestro agrado.

La luna se balanceaba en el cielo;

desnuda, cubierta de heridas.

Melancólica, una tonada cantaba.

Su piel de blanco refulgente

iluminando, sin saberlo,

los ojos de esta expectante alma.

Este insignificante humano

que aún recuerda,

que aún siente.

Permíteme que te pregunte,

hermosa luz de marfil,

del cielo y de mis sueños pendida,

si hace frío allí arriba.

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En algún lugar

Posted by narf94 en Martes, 6 Julio, 2010



En algún lugar que solo tú y yo conocemos, que solo tú y yo amamos.

En aquel sitio en el que ocurrió nuestro primer abrazo, susurro o caricia,…

Un lugar especial donde los haya, con sus fallos, si, pero emotivo para ambos.

Allí donde los dos pudimos amarnos y respetarnos hasta que la luz se apagó.

La luz se apagó porque uno de los dos quiso, ese mismo que decidió que no debía luchar contra una sociedad teñida de homofobia, xenofobia y racismo.

Aquel que no se atrevió a luchar contra la marea y la corriente por un sentimiento que, por mucho que negara, al final de su vida se vio obligado a admitir que nunca había olvidado.

Hoy hace demasiado tiempo para acordarme de ese tipo de noches en las que soñé que estarías al lado mío por y para siempre, en las que me sentía protagonista de un cuento en el que no había princesas, si no dos príncipes azules que creían que se necesitaban uno al otro.

Pero, no puedo olvidar tus labios presionando los míos, tus manos traviesas ni las sonrisas cómplices que nos mostraban lo bonita que era la vida cuando estábamos el uno con el otro.

Me sentía abrumado por el caos que la existencia me hacía destilar gota a gota, paso a paso para después arrebatarme cualquier vestigio de tan preciada esencia, con olor a azahar y a rosas rojas.

Sentía que me estremecía cuando la brisa me traía el olor de aquel varón al que tanto había querido.

Las estrellas morían.

Un niño dibujaba su sonrisa en medio de una turbia e intensa oscuridad que hacía que desapareciera toda claridad hasta entonces existente en aquel lugar.

Y esa risa se vio interrumpida por el llanto sonoro del mismo niño, que no quería que aquello terminara.

Todo lo que empieza dicen que acaba,…

Y es que, la muerte de un mundo creado por y para ese amor se avecinaba, y todo lo que pertenecía a ese lugar sabía el futuro que poco a poco se le echaba encima sin ningún reparo.

La oscuridad producía el ahogo de la vegetación,…

Y aquel mundo, se acababa de morir, acababa de ser olvidado por su dueño, acababa de someterse al poder omnipotente de las tinieblas.

Olvidé olvidar lo que nadie quiso que yo olvidara.

Olvidé olvidar esa sonrisa que solo tú me dabas.

Olvidé olvidar el recuerdo de esa noche junto a tu ventana.

Olvidé la tristeza.

Olvidé el llanto de la noche que se acababa.

Olvidé olvidar que solo tú me amabas.

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QUIERO

Posted by narf94 en Sábado, 3 Julio, 2010

Quiero ser tu principio y tu fin.

No quiero que haya nadie más en nuestras vidas.

Deseo morir de tu mano, y levantarme para acariciar tus lindos labios.

No quiero existir si tú no estás.

Escúchame y me comprenderás.

Dame la mano y ven a descubrir conmigo un mundo nuevo.

Deja que te susurre al oído lo que el lobo le dijo a la luna…

Si tú me dices que espere, yo te esperaré.

Hagamos de cada día el último que nos queda por vivir.

Nademos en un universo paralelo en el que no importe el qué dirán.

Quiéreme con pasión, ternura y amistad.

Ámame, y prometo no olvidarte nunca,…

Quiero que seas mi alfa y omega en esta vida, y sólo tú puedes conseguirlo,…

Porque te quiero,…”

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Retazos.

Posted by Meronimia en Lunes, 17 Mayo, 2010

Envidia. Andaba saboreándola yo en aquella indiferente mañana de abril. Envidia. Bailaba entre mi paladar y mi lengua, entre suave y afrutada. Advenediza. Una pizca desvergonzada, la envidia. Compañera de cama. Y después, de fatigas. Casi tiene gracia.

Todo me sabía a ella y no quería tentar a la suerte, con lo que pasé de largo el comedor con rapidez y me hallé en la terraza. Me apoyé en la baranda, pensativo. Amanecía, y más allá la estepa castellana amanecía conmigo. Estaba desnudo, pero era incapaz de experimentar sensaciones aisladas. Frío o calor, tanto daba. Lleno o vacío. Supongo que tenía la cabeza en otra parte, si entiendes lo que quiero decir.

Y creo que fue entonces cuando decidí matarla. Claro que no fue algo consciente. Actos así no se piensan, en realidad. No se deciden. Pero algo cambia dentro de ti, algo hace que suene la queda en tu interior y todo lo que haces y piensas y sueñas, toda ficha que hueles y mueves a partir de ese instante te conduce inevitablemente hacia un final que ni siquiera habrías imaginado.

Me volví con cierta desgana y encaré el salón tras la cristalera. No di un paso, pero mis ojos vagaron de aquí para allá por la habitación. Los restos de la cena. Las secuelas de la pasada noche como lo que se resta tras una reñida batalla. Puertas entreabiertas y jarrones quebrados. El resto de la casa no tenía mejor aspecto. Ni yo.

Envidia. Traté de evocar en mi mente algún recuerdo de la velada, traer a mi retina alguna imagen cierta, algo fijo a lo que aferrarme. Quería algo racional, lo que fuera, pero sólo encontré sensaciones. Y desde que sonó el timbre hasta que se cerró la puerta, ya de madrugada, una de ellas dominó sobre todas las demás.

Suena, se abre la puerta y ella entra y me saluda y me besa. Estás en tu casa. Lo sé -siempre lo ha sabido-. Se sienta y cruza las piernas. ¿Qué cenaremos? ¿De beber? Todo me suena a burla, pero soy incapaz de responder. No sé si es su tono o sólo una mala pasada. Sólo suspicacia. Entro en la cocina, busco copas, una botella. Mi reflejo me devuelve la mirada: reproche. Me reprocha los últimos días, meses. Me reprocha llamadas sin vuelta y sonrisas mansas fuera de tiempo. Tantos vaivenes. Giro la botella y ahora sólo veo una etiqueta. Artificial, sin caras malsabidas. Y vuelvo al salón. Aún queda la esperanza de que un día tú me quieras, dice Julio Iglesias. Algo de nieves que se derriten.

No fue hasta que empecé a tiritar que volví a entrar en el comedor. Fuera rompía el alba, pero la habitación seguía en penumbra, o eso me parece recordar. Olía a almizcle. Platos aquí y allá, tanto en la mesa como en el suelo, nuestro testimonio particular de que de la gastronomía al sexo no hay ni medio paso de distancia. Y las copas.

Burbujea el líquido sobre el cristal y ella chispea, brilla. Realmente brilla. Cierra la noche sobre la habitación y nosotros jugando al ratón y al gato. Sin complejos. Sin preocupación. Casi ingenuamente. Ambos sabemos cómo funciona. Una broma fácil, un comentario ingenioso. Una cama hecha a fuego lento. Y ella ríe y apenas sí roza la copa con los labios, sin dejar de mirarme. No es una mujer atractiva, ni siquiera guapa, pero a veces es tan hermosa que duele mirarla.

Envidia. Recogí un par de cubiertos, tal vez tres, y hasta empecé a doblar el mantel por una esquina, pero pronto desistí. No tenía mucho sentido. Dejé los cuchillos sobre el estaribel, me senté en el sofá y la miré.

Todo es un mero trámite, por supuesto. Ambos sabemos de sobra cómo acabará la noche. Como tantas otras. Pero tenemos que fingir, incluso ante nosotros mismos, que esto sigue unas reglas, que hay un porqué al final de la escalera, que no estamos tan solos ni somos tan miserables. Y quizás ella es la única que finge. No sé dónde me deja eso a mí. Ni quiero. Porque ahora ella es tan hermosa que duele mirarla, y lo sabe. Todas lo saben, cuando llega el momento.

Sin moverme del sofá, la cogí de la mesa y continué mirándola, ahora muy de cerca. Me bastaron dos vueltas para ponerle nombre a aquella sensación. Aquel sentimiento. Resignación. No ira, ni tristeza. Resignación.

Abre la puerta del dormitorio y se gira para  mirarme. Sonríe, traviesa. Siempre le encantó jugar. Tiene una de mis corbatas en la mano. La cuelga en la manilla y entra, dejando libre tan solo una sinuosa rendija de luz, cargada de advertencias y promesas vagas. Y yo la sigo, claro, y entro. Es una guerra condenada, pero quizás es que el amor consiste precisamente en eso: personas solas y batallas perdidas. En que fuera hace siempre demasiado frío.

Pude por fin sonreír con la copa en la mano. Su carmín aún parecía resbalar, gota a gota, segundo a segundo. Como si estuviera burlándose de mí. Aquella noche le hice el amor con auténtica desesperación, con necesidad, con codicia, con celos y violencia. Avaro, quise retener cada centímetro de su piel en la mía, cada gota de sudor, cada arañazo, cada gemido. Todo. Pero no lo conseguí. Porque ella se vino, se fue, y en ambos casos me dejó solo, frío y rodeado de nada. Y fue en aquel cristal donde quedaron sus labios, su carmín, su delicadeza y su ternura. Sus besos. Y sentí envidia.

Me levanté de un salto y arrojé la copa contra la pared. Estalló en mil agudos retazos, que quedaron esparcidos por el suelo y los muebles de la habitación. Yo la maté, sí. Y para serte sincero, aún no he conseguido arrepentirme.

La llamé dos días después, pero no quiso cogerme el teléfono.

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