El cazador
“Tras dar un paseo con su presa, el cazador se apiadó.
Había visto la bondad en sus ojos y lo que había sido fácil, se había vuelto complicado de tal modo que no sería capaz de ejercer su oficio.
Entonces, en un momento de lucidez el cazador apuntó a su presa y gritó – ¡Huye!-.
La presa no entendía muy bien qué estaba pasando pero al ver al cazador con el arco tensado y la flecha apuntándole, echó a correr.
El cazador sabía bien lo que ocurriría al no poder cobrar la pieza que le habían encargado, sí.
Se había jugado más de lo que podía apostar pero, aun sabiendo que el castigo que recibiría podía entrañar la muerte, no tuvo la frialdad de despojar la vida a aquella criatura. “
- No puedo.-
+ ¿No puedes o no quieres?-
-No puedo.-


(1 votos. Puntuación media: 4,00 sobre 5)

(3 votos. Puntuación media: 4,33 sobre 5)





