La vida en pelotas nos hizo menos idiotas.

Ese día me desperté sobresaltada. Porque mi radio-despertador no había sonado. El ruido característico de un típico amanecer madrileño había desaparecido: coches, la puerta del garaje y el taconear de la vecina. Solo los pájaros y el viento contra la persiana. Qué ironía despertarse por culpa del silencio. Un silencio incómodo y amenazante.

 

Me incorporé e inmediatamente lo noté: estaba desnuda. Abrí mi armario. Toda la ropa había desaparecido. Busqué por los cajones, debajo de la cama, en el salón, cocina, baño, hasta me atreví a bajar al trastero, tapada con el cuadro del pasillo. Y cual fue mi sorpresa al encontrarme a dos vecinos en mi misma situación, utilizando la tabla de planchar a modo de escudo protector.

 

Ese día desapareció la ropa de todas las casas, tiendas e industrias textiles de la ciudad. Provincia. Comunidad. País. Ese día nadie salió de casa. Ni al día siguiente. Ni al otro.

 

Pero había que pisar la calle. Faltaba la base de nuestra supervivencia, el maldito alimento. Así que decidí cruzar el umbral del portal con el carrito de la compra como único atavío. No fui la primera. Me encontré a más personas escondiendo sus vergüenzas con todo tipo de objetos. Hasta hubo algún gracioso que con hojas secas se fabricó un taparrabos a lo Adán-y-Eva.

 

La primera semana la gente salía de sus hogares con cuentagotas y con mucha precaución. Pudor en el ambiente y hasta cierta tensión sexual.

 

La segunda semana ya nos empezamos a reincorporar a la vida laboral. Pero seguíamos tapados. Era incómodo entrar y salir del coche, abrir y cerrar el maletero, recoger algo del suelo. Se crearon todo tipo de situaciones cómicas inimaginables viendo cómo cada uno se las apañaba para que el resto no miráramos de reojillo su cuerpo.

 

A la tercera semana algunos nos empezamos a despojar de esos incómodos objetos. Y marcamos una nueva etapa. Este movimiento de desnudos despreocupados se empezó a extender por toda la ciudad. Y por todo el país.

 

Ya no había interés por descubrir a esa chica desnuda, no te intentabas imaginar el culo del que caminaba delante de ti. El sexo cambió. La moda desapareció, al igual que los complejos. La ausencia de superficialidad derivó a lo largo de los años en una radical transformación de costumbres, protocolos, horarios, corrientes artísticas, filosofías, arquitectura, economía, política, moral, y un largo etcétera.

 

Nos volvimos más animales.

 

Y fuimos más felices.

 

 

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11 Comentarios

  1. por comolesjode publicado el 25/10/2008  23:56 Responder

    Wenu que estoy al borde de la fiebre asínke no me lo tengáis en cuenta ejeje.

    No es un cojo-relato pero la idea me moló.

    Ahm queeee aprovechando el tema libros medio relacionaos con el cómo-una-nimiedad-lo-cambia-todo, pues el ensayo sobre la ceguera y ensayo sobre la lucidez de Saramago (también está el de "las intermitencias de la muerte" pero ese me parece "peor" que los otros). Y luego otros también sobre sociedades "surrealistas" pero que no parten de "pequeño cambio provoca gran cambio" y que están guapis, 1984 de george orwell y un mundo feliz de huxley. Y nuse si alguien se sabe alguno más de este palo que lo diga que me interesa, jeje.

    Aleeeee.

  2. por articmasteray publicado el 26/10/2008  19:55 Responder

    Me ha gustado el relato, tiene un argumento bastante curioso

  3. por Lascivo publicado el 26/10/2008  20:38 Responder

    Mola, me molan estas temáticas. Como tú dices, cómo una nimiedad lo cambia todo y convierte una sociedad normal en una surrealista.

    Mi recomendación: la novela gráfica "Y, the Last Man", en la que de repente mueren todos los hombres de la Tierra, menos uno. Muy, muy acojonante.

  4. por Pequadt publicado el 27/10/2008  20:19 Responder

    Jajajajaj, muy divertida xD

    He de sincerarme: en el metro iria con el pito empalmado y sonreiria a las chicas de mi alrededor xD

    Lascivo, no seria con "I" ("I, the last man"), en vez de "Y"??

  5. por Lascivo publicado el 27/10/2008  20:20 Responder

    no, es Y, en referencia al cromosoma maldito!

    Por cierto, debido a mi espesor, no me percaté del título, y lo bien escogido que está. Es usted una mujer con gracia natural mineral, Comolesjode.

  6. por champinon publicado el 27/10/2008  20:20 Responder

    Y? que bueno!

    Me gusta...

    en el cine tambien hay cosas parecidas...

  7. por ameliemelon publicado el 28/10/2008  20:21 Responder

    lo he leido tres o cuatro veces, y me parece sencillamente genial. como si me contaras un cuento. sencillo y directo.
    me encanta.

    amelie...

  8. por Lascivo publicado el 28/10/2008  21:05 Responder

    Creo que sería un buen candidato a destacado

  9. por protektor publicado el 07/02/2009  22:38 Responder

    me encanta, es muy original, hace falta imaginacion, por fortuna los aquí presentes la tenemos y nos podemos reir de la situacion...

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