La vida fuera de una botella

Hashim iba a la escuela. Con 17 años recién cumplidos, no era un chico que sobresaliera en nada en concreto. Ni guapo ni feo, ni listo ni tonto, más bien reservado. Pasaba desapercibido. No era seguidor del fútbol, ni del baloncesto. Tenía dos amigos. Marcos, el ying, y Julio, el yang. También estaba Gamp (en honor a Forrest Gump), que no era ni ying, ni yang. Era más bien gordo y tonto. Y no de esos gordos y tontos bonachones, sólo gordo y tonto.

Hashim, de todas formas, era relativamente feliz con sus dos amigos. Tenía las dudas y preocupaciones típicas de un chico de su edad. Chicas y chicas. Ambos temas le traían la cabeza loca. ¿Qué más da el colegio? Yo sólo quiero follar. Sí, Hashim no tenía mucha más conversación. Desde luego, no había visto una vagina en su vida. Ni él, ni Marcos, ni Julio. Gamp al menos tenía sus propias tetas.

Con su cara imberbe y sus andares desgarbados, Hashim salía cada día a las dos de la tarde de su instituto. Normalmente volvía con sus amigos, pero esta vez iba solo. Pensando en sus pájaros, en sus modelos y en la paja que se iba a hacer cuando llegara a casa. En uno de estos momentos de lucided, Hashim percibió un leve destello por el rabillo del ojo. Provenía de una botella tirada en un callejón. No con demasiado lustre. Hashim se acercó a la botella, por pura curiosidad, pensando en quién la tiraría ahí, donde desentonaba bastante. En un arrebato de buena ciudadanía, Hashim cogío la botella, con ánimo de tirarla a la basura. La tiró.

Hashim siguió caminando, pero otra especie de destello volvió a llamar su atención. Justo delante de él, en la acera, pero pegada a la pared, había una botella idéntica a la que acababa de tirar. La recogío y la tiró en el siguiente contenedor.

Al fin Hashim llegó a su casa. Dejó la mochila en su cuarto y notó que tenía hambre. Sin dudarlo un instante, asaltó la nevera. Tras el ataque quedó como la de un solterón. Al terminar su último zumo, en uno de esos bricks modernos y pequeños, con leche y antioxidantes, colorantes, conservantes y todos los antes posibles, fue a tirar dicho envase a la basura. Cuál fue la sorpresa de Hashim al ver en el cubo una botella igual, igualita, a las dos que había visto por la calle.

La cogió. Vio que tenía cierto brillo, en su interior, pero volvió a parecerle bastante mugrienta. Normal, pensó, si estaba en la basura. La botella desprendía cierto magnetismo que Hashim comtemplaba hipnotizado. Pensó que la botella quedaría bien en su cuarto, y la lavó. Por fuera, ya que el tapón no parecía querer abrirse. Como la botella seguía mojada, se le calló al suelo, rompiéndose en miles de cristales. Resignado, Hashim empezó a recoger los más grandes para tirarlos definitivamente. En el transcurso de su tarea, se dio cuenta de que había cierto líquido, negruzco y espeso, entre los restos. Al tocarlo, los ojos de Hashim se pusieron en blanco, y éste se quedó absorto, como ajeno a este mundo.

Al volver en sí, un instante después, Hashim se puso a jadear como loco, mientras que del engrudo negro empezó a salir un humo más negro aún. El humo tomó forma. Hashim gritó, tontamente, pues no había nadie en casa. El humo también gritó.

“Hashim”, dijo el humo, que cada vez tenía más forma humana. “Hashim, tú”.

Hashim dejó de gritar, con cara de imbécil y media baba que, debido al imprevisto grito, le quedó pegada al moflete izquierdo, junto a la boca.

“¡¿Qué?!”

El humo ya no era humo, era un hombre muy extraño y muy moreno, de tez muy oscura, muy alto, muy delgado y muy extraño y muy moreno y muy extraño. “Hashim”, retumbó su voz. Sus ojos eran muy negros, como una yema sin clara, pero negra, claro.

“Hashim, soy un Djinn. Tú me has liberado”

“¡Anda la hostia!”

“Desconozco que las hostias anden. Yo soy un ser de un círculo diferente a este. Por favor, pide tu deseo.”

“¡Hala, hala, hala! ¡No puede ser! ¿Un deseo? ¿Como en las películas?”

“¿Las qué?”

“Las… Olvídalo. Ya sé qué deseo pedir.”

“Será concedido en el acto.”

“Quiero… Quiero saber en todo momento qué chica estaría dispuesta a follar conmigo. Eso quiero”

“Hecho.”

El Djinn desapareció de forma instantánea. Hashim, aunque pareció muy seguro al pedir su deseo, enseguida tuvo un mal presentimiento. Quizás no era tan buena idea, al fin y al cabo.

Yizeh. 3 de Noviembre de 2008

Yizeh Castejón

Escritor, físico, profesor, capoeirista, innovador. Nacido en Madrid en 1986. Creador de Sopa de Relatos, la web de escritura libre. Editor y autor del libro de cuentos "Sopa de Relatos" y de futuros proyectos. Alumno de h2i Institute.

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7 Comentarios

  1. por comolesjode publicado el 04/11/2008  00:10 Responder

    jajaja ala qué flipe no? joel, yo quiero. Aunque solo sea pa alimentar el ego o pa deprimirme (supongo que dependerá del día y de la clase de salidos con los que me tope).

    Por cierto me gusta el relato en general, así por cómo ubicas y describes perfectamente (sin detalles idiotas) la personalidad de un niño pajillero (aunque yo nunca he sido uno, pero más o menos supongo que será así), no solo por el tema (que también me pone me pone me pone, podrías ejcribir otro de continuación, así en plan cerdo que te cagas, que últimamente no se leen muchas guarradas por aquí).

    Ahm lo que no me mola es la frase del final. Pero amoaver, si es un puto niño pajas que se pasa el día pensando en chochos, culos, tetas y labios reventados de colágeno, cómo que "quizás no era tan buena idea, al fin y al cabo"??? pero PORQUE?? QUIERO QUE HASIM DE UNA EXPLICACIÓN, que si se va a correr en 2 minutos, que si no se le va a levantar de la impresión, que si en el fondo es homosexual, ...PORQUE???no es tan maduro (usease aburrido) para dudar de tan jugosa propuesta! o por lo menos no lo has descrito así.

    Así que ya me estás apañando un final guay para Hasim que se lo tiene ganado el pobre. El viernes en la mesa de mi despacho. Psss.


    Muaksss.

  2. por Lascivo publicado el 04/11/2008  00:16 Responder

    jajaja, No, Hashim está acojonao de que no le vaya a gustar el resultado de su deseo, por eso piensa que tal vez no fue tan buena idea. Más que nada por eso de que probablemente se deprima. Las chicas de su clase salen con chicos más mayores y experimentados, y Hashim probablemente sea un cero a la izquierda de una mierda para ellas. Hashim en el fondo es un romántico, aunque no lo parezca, un ser enamoradizo, más que salido, aunque exteriorice esta faceta. Probablemente esté enamorado perdidamente de una de su clase y este deseo le viene cojonudamente para saber si es correspondido. Por otro lado, qué flipe cuando se lo cuente a sus colegas.
    En conclusión, Hashim es un niño gilipollas, como todos lo hemos sido a esa edad, con perdón.

    Y ahora yo propongo:
    ¿Quñe hubierais pedido vosotros? Reponded sinceramente, no vale la paz en el mundo y tal.

    Hale, que lo gocen.

  3. por ameliemelon publicado el 04/11/2008  00:46 Responder

    yo habria pedido tener todos los deseos que quisiera xDDDD

    en cuanto al relato... el final me habia dado a entender que podria ser que pasara demasiado tiempo antes de que una chica estuviera dispuesta a hacerle los honores, o que la susodicha fuera el peor ejemplo de feminidad humana

    amelie...

  4. por comolesjode publicado el 04/11/2008  01:00 Responder

    yo ejke siendo hasim y volviendo a casa pensando en la gallarda que va a caer, hubiera pedido que el genio se transformara en genia y fuera su exclava sexual pero sin dejar de ser genia, así que se pueda guardar en un cajón y sacarla cuando la necesites, rollo vagina en lata.

    Nuse de hecho cuando el genio se estaba materializando y aún no se sabía que iba a ser genio yo estaba pensando en que iba a aparecer la tía-maciza más cachondona del mundo del manga y le iba a sacar todas las angustias al pobre chaval.

    Ala, siendo yo, nuse qué hubiera pedido la verdaz. Qué fuerte, y si mañana se me aparece un genio? qué pido??? joder.

  5. por sonmisfotos publicado el 04/11/2008  14:52 Responder

    mm..yo hubiera pedido tener la capacidad de parar el tiempo..un poco típico no?
    en cuanto veo una posible mejor foto del mundo..paro el tiempo y me tomo mi tiempo(valga la redundancia)para hacerla...así es imposible q se te escapen los momentos...y ya me ha pasado varias veces..

  6. por articmasteray publicado el 04/11/2008  20:02 Responder

    Yo pediria la paz en el mundo.....¿como?..¿eso no se permite?....vaya....entonces pediria ser un genio, asi seria yo kien despachara los deseos y los tergiversa......y viera como los otros los disfrutan ^^

  7. por danixu publicado el 05/11/2008  03:31 Responder

    Antes de responder a tu pregunta: ¿Que problema tienes tu con los gordos y sus tetas? quieres que te canee o que?jaja

    Yo creo que cada cual debería buscar la idea de porque piensa hashim que no fue buena idea, pues cada lector piensa una cosa, y no por ser lo que uno crea es mas importante o mas veridico que otro en caso de que lascivo (que tampoco ha sido un niño pajas, que a el todo esto se lo han contado unos colegas...)no nos deleite con una segunda parte que saque de dudas, cada cual que piense como quiera,no?? a gusto del lector!jaja
    Pues a ver yo que pediría...dudo entre una pensión vitalicia, o una botella de ron inagotable.(por cierto especificaria que no se vaciase, nada de que no parase de salir...que luego me imagino a lascivo escribiendo un relato de como me ahogo en ron...)

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