Bruno Volumen 4

Gunnar Koynälund estaba contento con la rápida progresión de Bruno. Sin lugar a dudas era su alumno más aventajado en el tercer encuentro. Le sorprendía algunos lugares a los que había ido Bruno en su etapa salvaje. La sobrecarga debida a la falta de sueño había desaparecido destapando un gran potencial. Al principio parecía un poco preocupado por lo de las leyes que posiblemente había incumplido, pero Bruno había entendido que esas leyes no eran para subordinación a un sistema, sino unas reglas básicas para proteger sus habilidades de los demás.

Lo que Bruno no sabía es que podía modificar el pensamiento de la gente, incluso si se lo planteaba podía modificar parte de la realidad. Con cuidado de no tener pesadillas, pues las pesadillas de gente como el, según le contó Gunnar, habían sido el motivo de las grandes catastrofes mundiales. Gunnar le indicó que su reunión número cuatro sería en su propia ciudad, en una discoteca. Y le dió un par de consejos antes de mandar su cuerpo astral a descansar.

A la noche siguiente Bruno se miró al espejo siguiendo el consejo de Gunnar, y se miró durante un minuto a los ojos sin pestañear. Se tumbó en la cama y cuando estaba apunto de dormirse, o ya dormido…Bueno cuando estaba justo en ese momento en el que se pierde la consciencia, intentó incorporarse de golpe. Pensó que se había despertado de nuevo y que debería seguir los pasos de nuevo pero al apoyarse en el borde de la cama para levantarse, notó que no estaba sólo en la cama. A su lado también estaba él pero dormido. Se tocó la cara y sintió una sensación muy rara que le hizo apartarse de la cama al Bruno astral, y dar un respingo en sueños al Bruno real.

Bruno salió de su cuarto y volvió al baño donde volvió a mirarse a los ojos durante un minuto. Cuando se apartó un poco de su reflejo pudo comprobar que sus pensamientos se habían hecho realidad. Llevaba un esmoquin y no el pijama que llevaba un minuto atrás. Sonrió y salió de su casa intentando no hacer ruido.

Era consciente que no podía pensar en que algo podía salir mal pues pasaría, y de que por el contrario, debía de confiar mucho en si mismo, y tener fé en que todo lo que se imaginase iba a suceder sin ponerlo en duda. Bruno vió como al salir de su portal, un taxi se paro justo delante y se abrió una de las ventanillas:

-Perdone, ¿la sala Kokunah?-preguntó el taxista.

-Si quiere me subo y le indico, que yo voy para allá.-le contestó Bruno conociendo la respuesta, pero aun asi no anticipandose a abrir la puerta.

Al llegar vió una fila interminable de gente, pero Bruno en vez de esperar fue andando tranquilamente hacia la puerta. Y justo cuando iba a pasar y seguramente alguien se quejase, los seguratas se acercaron a hablar con la gente de la fila y dejaron un estrecho pero cómodo pasillo que permitió a Bruno colarse sin ser detectado. Parecía que todo el mundo estaba alli para ponerle las cosas fáciles. La gente se apartaba a su paso, pero sin darse cuenta del pasillo que le formaban a Bruno.

 Gunnar esperaba apoyado en una columna rodeado de chicas que le lanzaban guiños de ojos y saludos con la mano. Pero parecieron cambiar de idea y volver a sus cosas cuando Bruno apareció.

– ¿Qué tal bailas?- preguntó Gunnar.

-No se, … no suelo bailar mucho.- contestó Bruno

-Has contestado de manera erronea. Ahora mismo tienes nivel de profesional si quieres imaginartelo…Recuerda que no eres Bruno el que siempre has sido. Eres mas libre, sin ninguna atadura.

Bruno se soltó y acabó en un corrillo bailando, estuvo un rato ayudando a los camareros sirviendo copas mientras hacía malabares con las copas y botellas… Y hasta subió a pinchar como DJ un rato. Gunnar vió como Bruno gestionaba las mentes de la gente para que le ovacionasen , algo difícil de hacer para cualquiera, pero más para un chico en su cuarta sesión. ¡Era increible!

Bruno se levantó a la mañana siguiente recordando una de las mejores noches de su vida y se fué a desayunar. La verdad es que tenía que tener cuidado, pues ya en el pasillo intentaba imaginar a su familia preparandole el desayuno, sin recordar que estaba despierto.

“Esto puede ser adictivo” -pensó

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1 Comentario

  1. por zilniya publicado el 20/11/2008  09:59 Responder

    Este es el primer relato que leo de esta saga. Que tal vez es primo de la ángel Claudia? XD

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