El toque de la honra (Parte II y final)

Esta es la segunda parte de una saga. Para leer la anterior haz click aquí

Je suis une âme solitaire.
Y mi alma, entre otras cosas, ha sido siempre cobarde. ¿Y la tuya? Fría. Nunca ha querido compartir nada más que lo que a tu cuerpo le ha convenido, o a lo que se ha atrevido, o a lo que se ha dignado. Y yo nunca he osado imaginar que pudieras ofrecer nada más, y ese es tu gran defecto, el que te hace real en vez de protagonista de delirios de fantasía. Porque no eres versátil, eres predecible, eres una pared, totalmente plana, y no me refiero a tu pecho, me refiero a tu alma. Eres incapaz de hacerla arder. Incapaz. ¿Y la mía? Es solitaria, sí, pero por eso es un fénix. Porque en vez de resignarse y rendirse a revolotear cerca de ti por si acaso cayera algo (JA! como si fuera a pasar), vive en constante combustión, muerte, cenizas y renacer.

Eres libre de acusarme de revolotear demasiado y no obtener nada. ¿Y qué? Mi alma no se alimenta de los bienes fugaces que mi cuerpo obtenga muy de vez en cuando, sino del fuego en el que arde cada vez que me hechizan unos ojos, o unas palabras, o unos andares, o, qué demonios, una mujer entera. Je suis une âme solitaire. Y mucho más valiente de lo que será jamás la tuya. Ya no me importa que pases de mí, que no sientas bastante menos que nada. Yo lo siento, y es lo primero que cuenta. Porque lo que yo sienta es lo que existe y lo que existe es lo que importa. Y lo que no existe, no existe en este mundo, dirás, pero has errado tus cálculos. Hay miles de mundos encima de éste, y en esos mundos tus sentimientos por mí están más que desorbitados, aunque tú no lo sepas. Y lo negarás, eres libre. Pero no eres nadie para quejarte de nada a estas alturas.

Ahora puedo verte, sentada en uno de los asientos, sola. La única asistente de todo el teatro a esta función ardiente. Y es a eso a lo que te limitas, a escuchar y avergonzarte de haber perdido. Porque sabes que has perdido. Soy yo el que se está dejando la piel y sudando en un escenario que está ardiendo, porque ha sido mi alma quien le ha prendido fuego. Y a lo mejor finges que no estás entendiendo lo que digo. También me conozco esos trucos, siempre los habéis usado, tú y el resto de la gente. ¿Quieres escucharlo claramente? YA NO ESTOY RIDÍCULAMENTE COLGADO SÓLO DE TI. Je suis une âme solitaire. Pero no soy un alma estúpida ni vacía, y tú no me llenas ni de coña. No porque no valgas tanto la pena, que por lo visto ya no lo haces, sino porque no soy tan simple como para resignarme a sufrir por alguien como tú, que nunca ha corrido a gran velocidad por las llanuras de un libro, o navegado su pincel a través de los paisajes de un cuadro, que nunca ha creado nada. Yo vivo así. ¿Qué fuego puedes crear tú? Ni aun en tu mayor esplendor de creatividad artística el más ardiente de tus fuegos llegaría jamás a derretir ni siquiera la cera. Así nunca echarás abajo los muros de hielo que aprisionan tu alma.

Yo ya no espero nada de ti. Y sí, yo sí podría derretir tu hielo y hacerte sentir viva. Yo, sí. Je suis une âme solitaire. Y esta alma solitaria es capaz de hacerte volar. Eres libre de consumirte en el fuego que a estas alturas ya está incendiando éste teatro de Diciembre. O puedes escapar y fundirte en el frío al que perteneces, porque desengáñate, esta alma solitaria ya no va a tocarte con su honra. No eres tú quien se merece el toque de la honra.

En cuanto a ti (entiéndase que no me refiero a la misma decepción de antes, sino a otra mujer por suerte –creo- totalmente diferente), quiero idealizarte. Sé que suena exagerado y peligroso, y con tendencia al fracaso, pero a pesar de todo, como ya he dicho, ahora ya no me importan los bienes carnales o la ausencia de los mismos. Para que lo entiendas mejor, y a expensas de cargarme el ambiente creado, ya no me importa enrollarme o no contigo o con quien sea. Lo que importa es el fuego que siento y que quiero seguir sintiendo. Por ti, en estos momentos. Qué se le va a hacer ahora, ya lo había decidido hace mucho y estoy orgulloso de haberlo conseguido sin forzar ni estropear nada. Quiero idealizarte, compartir contigo paseos invernales en los que también miraremos como el mar se come a la nieve, a la luz de tantos nombres que nos miran desde abajo, y a la sombra de los que ya no están, y al calor de las cosas que aún importan, como los comentarios sobre las cosas que aun importan, que no desvelaré para no desvelar aun más tu nombre en esto que se ha convertido en confesión, Je suis une âme solitaire, y hasta que dure nuestro entendimiento mutuo, FUEGO CAMINA CONMIGO, pongo fin a esta catarsis y a mi toque de la honra. Esta vez he ganado yo.


2 Comentarios

  1. por nereida publicado el 13/01/2009  21:31 Responder

    buena composicion...buen ritmo y buen vocabulario pero es demasiado abstracto
    sabes expresar lo que todos hemos sentido
    sigue asi, mejorando

  2. por reinadelamantekilla publicado el 13/01/2009  21:48 Responder

    En algunas cosas me he perdido je, pero creo que esa es la base de apostar por tu catarsis, que los demas interpreten lo que gritas como ellos lo leen y no, a veces, como tu lo sientes.

    Tienes un toque personal que te identifica ^^

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