Sin rencor

Y en ese momento, aquel cuerpo que hasta entonces había tenido una identidad, un caracter, un sueño imposible escrito en el brillo de sus ojos azules, se desliza hasta el suelo, cayendo como un pesado fardo, condenado a desaparecer en la brisa, en el olvido, como si jamás hubiese existido. La sangre mana incesante de la herida abierta de su pecho, extendiéndose lentamente a su alrededor, su jubón queda teñido de rojo, su mirada, prendada del techo.
La asesina, con un mudo grito de horror, clava la mirada en sus manos, teñidas de un sobervio color escarlata, observa el mango plateado de la daga, profundamente alojado en el pecho del asesinado. Y simplemente sonríe, sin el menor rastro de remordimiento, como si fuese una chiquilla sorprendida en medio de una falta por quien sabe cque no la va a castigar. Atrapa su violín, atesorándolo en sus níveos brazos, y abandona la escena del crimen, desapareciendo bajo la atenta mirada de la Luna.
Fuera, muy lejos, resuenan los acordes de una triste melodía.

Fdo. Nuala1910

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3 Comentarios

  1. por syaoran18 publicado el 18/01/2009  11:06 Responder

    vaya, todo por un violín, debía de ser su más preciado bien xDDD

    me gusta como describes los echos y el ambiente en que los desarrollas ^^ lo unico que me suena un poco raro es que, al principio, dices que la asesina mira con horror a la víctima, como si se arrepintiese, pero luego sonríe.

  2. por jacintagal publicado el 26/01/2009  17:01 Responder

    Mola. Me encanta la indiferencia que siente al final la asesina =)

  3. por newowen publicado el 09/02/2009  09:34 Responder

    Me gusta como lo cuentas más que el contenido.
    El tio tenía que tocar realmente mal el violín para que lo matara XD.
    Ahora en serio.
    Los violines tienen unas formas preciosas y estan cargados como de... magia.

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