Cuando Walt Disney despierte: Parte I

Como cada día a las 8 de la tarde, Peter Berling saca a Bruno de paseo mientras se fuma un par de cigarros. Camina ensimismado, haciendo un repaso pormenorizado de las tareas que deberá completar al día siguiente en la oficina. No puede olvidarse de mandarle el fax al capullo del gerente, ni tampoco, de repasar el apasionante informe mensual de contabilidad de clientes.

Mientras recoge una cálida cagarruta canina, idea una excusa para ir al escritorio de Estela y hablar por fin de algo que no sea meteorología o fútbol. Realmente el fútbol le importa tanto como el color de la ropa interior de su gerente.

Cuando llega a su bonito adosado grisáceo abre el buzón y, bajo las facturas del dentista y varios folletos de colorines, encuentra una caja de plástico de las que se usan para los DVDs. No parece ser ninguna película, ya que en lugar de portada la cajita está recubierta por una fina película plateada.

Quizás Estela haya decidido revelarle que está apasionadamente enamorada de él, o quizás en lugar de eso su gerente le haya enviado un vídeo picante en ropa interior de color rosa.

-Sí claro, y qué más. Se habrán equivocado, ¿no crees Bruno?.-El perro le lame los dedos en respuesta.

Entra en la casa y se hace un suculento emparedado de foie-gras marca Hacendado a la vez que riega su gaznate con una buena lata de cerveza. Pura dieta Mediterránea.

Peter enciende el DVD y en la televisión de plasma, el rostro de un hombre maduro le devuelve una mirada de extrañeza. Peter se la devuelve con desconfianza a la vez que el perro ladra a la pantalla, tan perturbado como su amo.

El viejo tiene el pelo blanco y revuelto y una expresión de asco en la cara que resalta aún más su aspecto desastrado. Sus cejas parecen a punto de sepultar dos ojos del color del acero templado. Las pupilas del viejo amenazan con atravesar el vidrio y clavarse en la carne de Peter. De repente, comienza a hablar.

-Soy Isaias Kropp, propietario y director de “Empresas Kropp”, accionista mayoritario de “Frigorías Svenson y Kropp” y creador de los guisantes cocidos congelados.-Su voz se alza, desafiante-. Se me conoce como “el Señor de los Congelados” y sí, soy multimillonario. O mejor dicho, lo era, ya que estoy muerto.

-Ah, empresas Kropp…El gigante de la alimentación. –Se dice a sí mismo Peter. – ¿Muerto?

La cara del abuelo se distiende, y un centenar de arrugas aparece junto a una repentina sonrisa.

-Te estarás preguntando cómo puede ser que te hable un muerto, ¿no? Ya te lo he dicho, soy El Señor de Congelados.

Gonzalo López Sánchez

Gonzalo López Sánchez, nacido en Barcelona en 1987, aunque posteriormente reside en Madrid, Guadalajara y Málaga. Licenciado en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Microbiología en la misma universidad. Aficionado a la historia, los juegos de rol y la escritura de relatos breves.

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4 Comentarios

  1. por Zilniya publicado el 27/02/2009  22:11 Responder

    Un inicio aparentemente rutinario, roto por la misteriosa aparición de un elemento misterioso, el DVD del muerto. Un recurso sencillo, pero que te atrapa la curiosidad. ¡Ya quiero leer el siguiente! ^o^

  2. por ameliemelon publicado el 01/03/2009  14:17 Responder

    estoy con zilniya. a ver que tal el siguiente!

  3. por Lascivo publicado el 01/03/2009  21:00 Responder

    juju, tiene buen pinta, Exploreitor
    x cierto, despues de tantos años sobando... cómo le olerá el aliento al señor de los congelados??
    ademas, suena a señor de los anillos, lo mismo creó una barita de merluza para dominarlos a todos

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