La luz en la oscuridad puede ser más oscura (3 de 5)

Parte 2 aqui

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Dio una leve sonrisa a su hermano y una palmada en la espalda a Carlos.

Al perderse en los pasillos de la tienda, seguido por la mirada de Carlos, Mauricio se lanzó con apremio a cerrar la puerta y atravesar el seguro.

– Me siento alagado pero conoces mis gustos, además….

– Cállate, sólo cállate.

Carlos se sorprendió, no creía que su comentario había sido tan molesto, además creía que Mauricio tenía sentido del humor.

– Oye disculpa, era un mal chiste…

– Tienes que escucharme muy bien. Esta conversación queda entre tú y yo, si le comentas a Roberto le diré que estas mintiendo, ¿entiendes?

– Si pero…

– Por una vez en tu vida ESCUCHA.

– Claro, dime.

– Antes de salir de la librería el encargado tomo un libro y lo metió en la bolsa que contenía el que yo había seleccionado, estaba mirando fijamente a Roberto y le dijo a Roberto que era un recuerdo, para que volviéramos. Pese a que yo había pagado y mi mano esperaba recibir el paquete, él lo seguía mirando. Luego tomo su mano y le entrego la bolsa, y con una sonrisa le dijo: “Que lo disfrute”.

Se quitó los gruesos anteojos, puso sus dedos sobre los ojos fuertemente cerrados y continuó. – No sospeché nada, no hasta la tercera noche, fue cuando decidió comenzar a leer el libro. Como sabes tiene la costumbre de sentarse en su poltrona junto a la chimenea. Yo estaba muy cansado por haber organizado mi colección de libros y dormí como un bebe. Al día siguiente, me desperté a las ocho, si duermo bien me despierto un poco antes y sabes que la librería no abre hasta las diez.

– Al día siguiente, seguía sentado en la poltrona- Comentó mientras daba tres pasos hacia atrás para sentarse en la escalera. Su respiración se notaba agotada, más que del día, de un peso en su interior desde, por lo menos, varios días.

Carlos lo interrumpió cuando tomaba aire para continuar- ¿Roberto no está por llegar?

– No, se demorará por lo menos cuarenta y cinco minutos o una hora.

– ¿Cómo sabes?

– La lista de chequeo que tiene Roberto está mal.

– ¿Pero si tu…?- Antes de terminar su pregunta Mauricio lo interrumpió mirando los zapatos en gamuza café de Carlos.

– Hace una semana que todo comenzó, aunque siento que ha pasado una eternidad. Cuando pude entender lo que sucedía, comprendía que tenía que hacer algo, por eso te llame hace dos días. Lo siento pero… Roberto no sabía de tu visita, él no me pidió que te llamara. Fui yo.

La expresión de Carlos no cambió. Tenía la boca abierta, quería hacer tantas preguntas que se le atascaron en el cerebro y ninguna salió. Mauricio aprovechó su silencio para continuar.

– Ese día, él seguía como si nada… pasando las hojas, una tras otra. Le quedaban pocas pero no se molestaba en parpadear muy seguido, y cuando lo hacía, cerraba el libro. Si me preguntas, no quería arriesgarse a perder una letra del texto. Cuando se dio cuenta que lo estaba mirando giró su cabeza con lentitud, me miró sin expresar absolutamente nada. Mirar sus ojos era echar un vistazo a las ventanas de un automóvil vació. Sin pronunciar una palabra regreso su mirada al texto, leyó las últimas hojas, lo cerró con reverencia y cerró los ojos. Se quedó inmóvil. No iba a permitir que se quedara así por mucho tiempo pero antes de que mi mano tocara su hombro, reaccionó.

– “Hola manito”- sólo me dice así cuando está muy feliz- “¿Tu despierto a esta hora de la madrugada?, ¿Estás bien?”, me preguntó extrañado, pero te abras de imaginar mi rostro de estupefacción. Primero parece un zombi, después parece tener el mejor día de su vida. Claro está que sus ojos delataban la noche envela. Salió de la habitación para la cocina, imagino que a tomar una taza de café, mientras me incliné para tomar el libro, pero antes de tocarlo oí un grito… “¡NO!, es que no lo he terminado”, “pero vi que pasaste la última página”, “si, pero… hay cosas que no entendí y quiero volverlo a leer”.”Claro, no me lo llevo, sólo quiero ojearlo”, “NO, espera lo termino y te lo paso” dijo con nerviosismo mientras se agachaba y abrazaba el libro con fuerza.

Tomó un poco de aire y continuó mirando a los ojos a Carlos. -Traté de no prestarle atención y continué mi rutina. Me vestí y desayuné un poco. Roberto cerró la puerta del estudio y cuando le preguntaba algo me decía “Ya voy”, “No te preocupes yo lo hago” y al final “Nos vemos en la librería”. Nunca llegó. Lo llamé a la casa pero tampoco contestó. Me preocupé y le marqué al celular, me contesto y sin dejarme hablar dijo “Estoy ocupado”, después de eso lo apagó. Ese día, hace tres días, cerré un poco antes, regresé a la casa y seguía encerrado en el estudio. Golpeé en la puerta pero no hubo respuesta, un par de minutos después abrió, pensé que en respuesta a mis preguntas y constantes golpeteos pero era para ir al baño. Aproveché su salida para entrar y lo que vi… lo que vi no me lo creerías. Había tomado todo el papel de la impresora y el de reserva, en total tres resmas, algo así como mil quinientas hojas… estaban por todo el piso y pegadas a las paredes. Tenía un montón de dibujos en negro y rojo, pude coger uno antes de salir corriendo de la habitación-. Dijo sacando de su bolsillo derecho con la mano un poco temblorosa, una hoja doblada en tres partes.

– ¿Qué es esto? – Apuntó Carlos pensando en girar la hoja para encontrar un mayor sentido a lo que observaba.

– Estuve investigando, en internet, se llama… o le dicen Nyarlathotep, el caos reptante. Es descrito en ese libro.

—Diego Rodríguez. 2009—

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4 Comentarios

  1. por nataly publicado el 09/08/2009  07:33 Responder

    :O en esta historia veo mucho de tu vida....me parece genial!!!! es muy bueno que uses las cosas que te pasan como insumo para tus historias....hasta donde vas esta muy buena e interesante....siento una enorme curiosidad por saber que sigue..así que necesito que sigas escribiendo.
    Me pareció genial la forma en la que escribiste esta historia, tiene algo de humor lo cual le dio puntos extras :) hasta ahora no tengo una queja, fue muy fácil de leer y encontré muy buena puntuación...
    Lo que si te digo es que te queda un reto grande, debes esforzarte por continuar la historia y mantener al lector motivado como hasta ahora!!!...te felicito :)

  2. por Champinon publicado el 11/08/2009  13:10 Responder

    Hay un pequeño lío en este párrafo

    "“Hola manito”- sólo me dice así cuando está muy feliz- “¿Tu despierto a esta hora de la madrugada?, ¿Estás bien?”, me preguntó extrañado, pero te abras de imaginar mi rostro de estupefacción. Primero parece un zombi, después parece tener el mejor día de su vida. Claro está que sus ojos delataban la noche envela. Salió de la habitación para la cocina, imagino que a tomar una taza de café, mientras me incliné para tomar el libro, pero antes de tocarlo oí un grito… “¡NO!, es que no lo he terminado”, “pero vi que pasaste la última página”, “si, pero… hay cosas que no entendí y quiero volverlo a leer”.”Claro, no me lo llevo, sólo quiero ojearlo”, “NO, espera lo termino y te lo paso” dijo con nerviosismo mientras se agachaba y abrazaba el libro con fuerza."

    Necesito que lo aclares porque me lo he leido tres veces y aun no lo entiendo, habla consigo mismo o con su amigo.

  3. por newowen publicado el 18/08/2009  23:26 Responder

    Está contando a Carlos la conversación que mantuvo con el que leía el libro, segun entiendo.

    • por rodriguezda publicado el 24/08/2009  19:07 Responder

      Efectivamente, esa es la idea :D

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