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Así que Roso le había vencido cual macho alfa a pequeño macho beta. Lo cierto es que por muy gordo, feo, pipa y raro que fuese, Roso era un verdadero macho alfa, o al menos eso pensaba Dani. Era un genio de las relaciones. Dani y él se llevaban a muerte, pero guardaban los modales cuando estaban en presencia uno del otro.

Todo empezó cuando Dani salió del colegio, a las 17h00, un Viernes, dispuesto a aceptar cualquier plan que hubiese. Así que se fué a jugar al futbol y se llevó a Ana, la chica que le gustaba, con él. Ella tenía novio, pero Dani sabía de sobra que era mas facil ligarse a una chica con novia que a una soltera. No sabía por qué, pero así era y punto. Desde que Dani leía el metodo, jugaba con las chicas ensayando metodos para ligar, y todos funcionaban. Sabía como llevar a Ana de un lado para otro, captar su completa atención, seducirla y hablar con ella de los temas mas intimos que podais imaginaros.

Después de estar jugando una hora, todos volvieron a la puerta del colegio, en busca de algún nuevo plan. Como sus amigos tenían entrenamiento , se quedaron solos Ana, él y Roso. Un amigo, Pablo, les ofreció llevarles a un parque algo lejano y tomar algo con sus amigos, y Ana aceptó encantada. He ahí el problema. Roso conocía a Ana de mucho más que Dani, y sabía captar su atención, ridiculizaba a Dani constantemente (ojo, sutilmente, sin insultarle ni nada de eso, pero con pequeños gestos de los que solo la victima se percataba). De pronto Roso dijo que tenía que hablar con Pablo a solas, así que Dani se fué con Ana a un bar a tomar un vaso de agua, pues el fútbol les había dejado extasiados.

Cuando ambos fueron para el Metro, Dani pudo observar como Pablo y Roso estaban algo serios. Entonces su cerebro lo comprendió todo: Roso había convencido a Pablo (que no conocía de nada a Daniel) de que se inventase cualquier excusa para que él no viniese. Dani era un obstaculo en el intento absurdo y estupido de ligue entre Ana y Roso. Y así fué: la excusa en cuestión fué que »Es que la verdad que no te conozco de nada, y un desconocido una vez se vino conmigo y me la lió parda». La verdad es que al principio sonaba a broma, pero no lo era. Al pobre chico se le encogió el corazón y, sin mostrar ninguna debilidad, se fué. Y a Ana le dió mucha pena, pero él le dijo que »Da igual, si tampoco me apetecía mucho».

Dani tenía unas ganas locas de decirle a Ana el tipo de persona era Roso, pero era mejor callarse y aparentar ser mejor persona que él. Y así acabo el Viernes para Dani. Cuando llegó a su casa, sobre las 19:30, aprovechó para pasar por las calles y mirar a las chicas que parecían ir de chulas directamente a las ojos, por qué Dani sabía muchisimo de las personas, y sabía mirar de tal modo que intimidase a la gente.

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