Suicide Club; La directora de Producción que descubrió el secreto.

Se llamaba Nayra Monzón Pérez.
Tiene 20 años.
Parece sacada de una revista de moda infantil.
Por lo visto han publicado su guión literario como el mejor de muchos años.
Pero es una cateta.

Hechos vistos por la directora de producción:

Desde que llegué al instituto, oí que las pocas chicas que habían en Realización Audiovisual eran unas monadas. A mí no me preocupaba eso, es más, ni siquiera me importa. No soy de esas chicas que trasnochan para arreglarse el pelo y se levantan con el kirikí del gallo para maquillarse… no me gusta vestir camisetas estrechas y tampoco llevar cinturones de vaquero. Sin duda, me considero muy diferente a ellas… tengo mi propia personalidad y en cuestión de chicos siempre que he ligado ha sido gracias a mi personalidad.
A estas alturas de curso, me ha quedado claro que incluso soy más inteligente que ellas gracias a mi experiencia en el primer corto que realizamos con los otros grupos. Pero a pesar de todo, creo que esta vez será diferente…
La primera vez que vi a la tal Nayra yo me encontraba en mi primera reunión como ayudante de producción y ella apareció buscando a uno de los chicos de realización. Él en cuestión era rubio, con ojos azules y de una belleza angelical fuera de mi estilo… y ella, ella parecía una muñequita de porcelana envuelta en bucles y de aspecto delicado. Una preciosidad. Admito que daba envidia ver a esa pareja, pero lejos de la envidia, en seguida comprobé quién era el postor en esa relación cuando ella apareció por el umbral de la puerta buscándolo con la mirada. Parecían una pareja de Hollywood.
Durante el corto no entablé ninguna conversación con el muchacho, pero las veces que me figé en él era porque lo oía alzando la voz y con el teléfono en la oreja. A la larga, justo el día que me enteré que la chica iba a ser directora del próximo corto, llegó a mis oídos que esa pareja tan envidiable habían roto.
La primera vez que entablé algún tipo de conversación con esa chica fue una noche en la que yo estaba lo suficientemente ebrio como para emborracharme con Yared y Patri… y para acordarme de todo lo que vi en el baño. Yo me encontraba en el Hada Verde, un bareto gótico famoso por sus absentas de cannabis, bebiendo hidromiel acompañada por mis amigas, cuando me entró la urgente necesidad de ir al baño.
Cuando entré en el baño la mareante y jacosa música electro sonaba como un eco molesto… dejando hueco a unos ruidos que descubrían a alguien que había abusado del alcohol… y ese alguien, no era ni más ni menos que la tal Nayra… Cuando abrió la puerta y nuestros ojos se encontraron, su rostro lloroso, enrojecido, se tensó y bajó rápidamente la vista. En ese momento yo estaba lo bastante ocupada para preguntarle si quería un pañuelo, pero ahora que lo pienso… ¿Me habría reconocido cuando descubrí su secreto?
Al principio pensé que podría haber sido a causa del alcohol… pero ahora que lo pienso sospecho cual es el problema… Su manera de actuar, sus largos silencios, su rostro asustado cuando alguien la miraba, su aguda torpeza… si que es patética para llegar a eso.
Y ahora la tengo en frente, leyendo en voz alta el famoso guión literario que han calificado todos los profesores como «El mejor en todos mis años de enseñanza». Junto a ella se encuentra un chico que tiene más pluma que un pavo real, el chico coreano de sonido y una chica rubia, Sara, mas desabrida que un chocho.
Cuando terminó de leer intercambió una amistosa sonrisa con el de sonido dejando claro que el chico había sucumbido los encantos de la pelirroja.

Y ahora que la tengo en frente, y ahora que le enseñaré una introducción a la presión… me pregunto… ¿Que le llevaría a hacerse eso?

1 Comentario

  1. por zadel88 publicado el 23/03/2010  19:44 Responder

    Me ha gustado más que los dos anteriores, ya la histoira va tomando más forma, y la redacción está mucho más lograda.

    Espero la siguiente entrega; ya me intriga saber como seguirá la historia.

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