1. Siempre igual.

Sam llegó a su casa dando una patada a la puerta de su roñoso apartamento, tras subir cinco pisos de unas mugrientas escaleras de linóleo de un color verdoso que nunca le gustó, y sin más, se derrumbó en el sofá, tapizado con una tela áspera de un diseño parecido al tartán. Frotó sus pies el uno contra el otro para sacarse las Converse negras reventadas con dificultad, dejándolas caer al suelo con un ruido sordo, y con algo más de delicadeza, dejó su guitarra eléctrica, con estampado de piel de cebra, también en el suelo.
Había sido un día de mierda.
Soltó todo el aire, desesperada. Por la mañana, al sonar su móvil como despertador, lo había apagado medio en sueños, dispuesta a despertarse al cabo de un rato. Por desgracia, la noche anterior había estado rondando hasta las tantas, por lo que se quedó dormida, y, tras salir pitando de casa sin desayunar (sin sus cereales azucarados de la mañana, Sam Disaster no era persona), llegó con un petardeo de su vieja camioneta al trabajo, donde su jefe, como siempre, le echó bronca, y, aprovechando que llegaba tarde, la despidió.
Por si no fuera poco, al salir de su ex-trabajo, su camioneta se caló, negándose rotundamente a arrancar. Sam tuvo que andar 5 km hasta llegar a su casa, bajo una fina y oportuna lluvia.
Y por último, el colmo.
Al llegar a su bloque, donde vivía sola, su casera, una vieja gruñona de la que cuyo nombre nunca se acordaba, le dijo que mañana mismo debía estar fuera. Ya no le atrasaban más el pago del mes de alquiler.
Se dio la vuelta en el sofá hasta quedar con la cabeza hundida en el sucio y viejo olor del duro colchón, donde tuvo una de sus míticas pataletas.
Hasta que, milagrosamente, una carta salvó su vida de un ahogamiento por chillar demasiado seguido a causa de la frustración.
Un sobre blanco, pulcro y limpio, que cayó con suavidad a través de la rendija del correo. Sam levantó la mirada de pronto al oír el suave sonido del papel contra el suelo de linóleo. Observó escépticamente el sobre un instante, hasta que finalmente se levantó del sofá perezosamente, refunfuñando, y despeinándose la mata de pelo morado.
Una vez cogido el sobre, se echó en el sofá de nuevo, con cuidado de no dar con la cabeza en el reposabrazos de madera.
-Vaya… ¿Quién demonios puede llamarse Lara Lovely y no haberse cambiado el nombre a estas alturas? -rió cuando leyó el remite. -Oh, y encima vive en la Avenida del Olmo, será pija la tía…
Rasgó el sobre blanco con una de sus largas uñas pintadas de negro o azul oscuro, no lo recordaba, y se dispuso a leer el contenido, cuando una melodía de rock la distrajo. Su móvil.
Se estiró por encima del sofá para coger su móvil, una antigualla con pantalla en blanco y negro que se resistía a morir y darle una excusa para cambiárselo, y lo descolgó.
-No, Vince, no quiero saber nada sobre lo que pasó ayer. -empezó ella cortando lo que fuera que su amigo iba a decir.
-Joder Sam, siempre estás igual. ¿Me harás el favor de dejarme hablar? -suspiró él exasperado. -Son buenas noticias. Y ayer no pasó nada que yo sepa; bebiste tanto que ya ni te acuerdas y quieres asegurarte, ¿no es eso?
Sam bufó, asqueada.
-Vale, sí, lo que tú digas. Buenas noticias, ¡ya, ya!
-¡No me cortes al principio y luego me des prisas, Disaster! -le advirtió Vince aparentemente antipático.
-Jooo, vaaale. Estaré calladita. -inconscientemente, Sam puso morritos. Vince suspiró al otro lado del aparato.
-Está bien, escucha, enana. Encontré una compañera de piso para ti. -Sam se incorporó de golpe en el sofá.
-¡¿Qué?! ¡¿Compañera de piso?! -se enfadó. -¡Demasiado tarde, tonto el culo, me echan ya! ¡Te lo dije hace un mes, ¿como puedes haber tardado tanto…?!
-Eh eh eh, quieta, fierecilla. ¿Me vas a dejar terminar? -Sam se calló, y Vince bufó. -Uf, si es que siempre igual. Nunca va a cambiar. En fin, el caso es que la chica en cuestión, Lara, es la hermana de un colega de un colega mío… Bueno, les di detalles de donde vives y tal, y como la señorita tiene casa ya, me ofreció para ti quedarte a vivir en su casa, pagando la mitad del alquiler que pagas ahora. Supuse que te gustaría la idea, la casa es bonita y tal…
-Espera, ¿una casa? -Sam aplaudió satisfecha. -¡Eres genial, Vinnie! Voy a hacer las maletas y… Espera, ¿cómo se llama la tía? ¿Y dónde vive? ¿Y…?
-¡Por Dios Sam!
-Lo siento.
-Se llama Lara Lovely, y vive en una casita de la Avenida del Olmo creo… Sea como sea, heredó la casa de su abuela hace poco, así que está buscando alguien con quién compartir esa casa tan grande como para uno. Pero Sam, hay una pega y…
-¡Dios! ¡Lara Noséqué! ¡La tipa de la carta, estupendo! De hecho estaba leyéndola justo cuando tú me interrumpiste y tal, pero da igual, Vinnie, ¡te per-do-no! -canturreó.
-Sam, me alegro de verte tan contenta, pero te repito que hay algo que debes saber antes de aceptar tan felizmente y es que…
-Uy, se me acaba la batería. Bueno, da igual Vince, no será tan importante, iré a hacer las maletas y luego hablamos, ¿vale? ¡Chao-chao!
-¡Sam! -la chica colgó alegre, sin preocuparse lo más mínimo por lo que fuera que Vince tuviera que decirle. Miró la carta perezosamente. Bueno, ya la leería más tarde. El caso era que ya tenía sitio donde dormir esa noche. Y la dirección ahí anotada.
Una vez recogidas sus escasas pertenencias en una pequeña maleta y una mochila aun más pequeña, Sam salió de su viejo piso sonriente.
La portera malhumorada miró despectivamente a su ex-inquilina, menuda, pecosa y con look roquero, que se despidió alegre con un gesto considerado ampliamente obsceno.

2 Comentarios

  1. por Zilniya publicado el 01/07/2010  16:07 Responder

    ¡Jajjajaja! Un personaje fuera de lo común -Sam Disaster-, un posible choque con otro personaje totalmente opuesto -Lara Lovely-, el paso de una situación desesperada a una salvación como venida del cielo, un misterioso "algo a tener en cuenta" que no sabemos y mantiene la intriga... Usas elementos clásicos, pero la historia en sí es original y bien construida. Ya tengo ganas de leer el próximo capítulo. :D

    • por Independent publicado el 01/07/2010  16:46 Responder

      Muchas gracias... Tenía miedo de que fuera demasiado típico, pero aquí lo tenéis ^^

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