ESTÚPIDOS IDEALES PARTE II

Segunda parte del relato ESTÚPIDOS IDEALES

Continuación…

Recordaba especialmente su primer encargo, se había hecho pasar como maestra en una universidad para buscar posibles detractores del régimen, a los espacios universitarios se les prestaba especial atención, -Las universidades no son más que una cuna de revoltosos-, le explicó el Mayor, -Una manada de desocupados, ateos y homosexuales bajo la bandera del pensamiento libre-, si fuera por él mandaría a cerrar todas esas instituciones, pero entonces se quedaría el país sin mano de obra, a la larga la educación no sirve sino para instruir empleados, además de ser gran instrumento para adoctrinar a los más jóvenes dentro de los cánones del régimen, afortunadamente a la mayoría de los que conforman grupos subversivos se les quitaba esa falsa rebeldía en cuanto recibían el primer sueldo.

Pero no a todos, era para detectar esas malas semillas que se la había enviado a la Universidad Pública Tulio Villa, un comunista que había logrado colarse en la historia en los años anteriores a la dictadura, pero ya se había empezado a orquestar el plan para cambiarle el nombre por uno más apropiado, el de algún héroe fiel al régimen.

Al final del año Madeleine terminó su labor en la universidad con méritos, once revoltosos muertos, veinticinco revoltosos desaparecidos, otra decena puesta sobre aviso, en la evaluación final se consideró que ese foco de subversión se había extinguido.

La reunión estuvo bien, una buena cena, vino para celebrar, una charla fluida, Jerónimo se retiró al baño un momento, Madeleine había decidido darle un trato especial, la conversación le había dejado ciertas inquietudes sobre las que quería profundizar, se encargaría primero de sus compañeros y después de él. Lo alcanzó en la ruta hacia el baño y le explicó que necesitaba discutir algunas cosas del proyecto con él exclusivamente, Jerónimo accedió embriagado por ese perfume sutil, la delicadeza de sus movimientos, esos labios abultados y esa lengua que se movía incitante.

Madeleine y Jerónimo abandonaron el restaurante rumbo a la playa momentos antes de que la camioneta negra sin placas del E2-PR conducida por El Mayor interceptara al resto del grupo, fueron rápidos y sigilosos, todo terminó con un grito y el último rugido del carro que se extinguió al estrellarse contra el fondo del abismo.

En la playa Jerónimo habló sobre el régimen y sobre el dictador sin darse cuenta que cada palabra era un clavo más para su ataúd, para él el gran dictador no era más que un títere manipulado por el ejército, que buscaba acabar con la libertad de expresión cegando la vida de miles de personas, un traidor a la patria que no merecía pasar a la historia por otra cosa que por un monstruoso asesino. Por eso consideraba que todos debían luchar contra esa figura nefasta protestando, haciendo campañas, contactando a personas del exterior para que le hicieran caer la máscara al sistema contando la verdad, y no la ficción que se producía en los medios.

Madeleine se divertía especialmente con la idea de ir en contra del sistema, -Pero ridiculez- se decía ella mientras intentaba ahogar la ira que la invadía, -El sistema está en todo, en las instituciones, en el gran ejercito, en el trabajo que tienen, en el bus que abordan todos los días, en el bombillo que alumbra su casa y en la mantequilla que le untan al pan. La verdad dice él, la verdad de la que tanto habla es más otra ficción, los que hablan en contra del régimen nunca entendieron la realidad de la democracia. La democracia es bonita en papel, es la desmoralización de los humanos lo que la hace imposible, los dirigentes, defensores del pueblo, son los mismos que se ponen del lado de dios o del diablo dependiendo de sus propios intereses y son puestos en el poder por personas tan corruptas y tan podridas como ellos.

La democracia existe sólo en la cabeza de los políticos, porque son los que todo el tiempo hablan de ella y según ellos la aplican, es por eso que todos los países tienen diferentes democracias, es como el concepto de Dios, todos tienen una idea diferente de lo que es según su conveniencia. Los que reniegan del Régimen no se dan cuenta que están atrapados en un espejismo, están tan estancados en la idea inculcada de que la democracia es positiva que no entienden la crisis en la que se encuentran las sociedades, están tan cegados por presunciones ideológicas que terminan siendo controlados arbitrariamente por los menos aptos, es por eso que requieren ser vigilados, controlados y, en algunos casos, interceptados y exterminados.

La diferencia entre la dictadura y la democracia es que la una se hace de frente y la otra no, las dictaduras son el resultado de la incapacidad del pueblo de tomar buenas decisiones, necesitan que otros las tomen por ellos para evitar que se sigan autodestruyendo. Las dictaduras pueden parecer un poco drásticas, la ruda lógica de los militares es dura, pero es efectiva. La falta de progreso en los países se debe a la ausencia de planes a largo plazo y la única manera de concretarlos es manteniéndose mucho tiempo en el poder, porque en la democracia cada vez que se cambia de autoridades se empieza todo de nuevo.

Luego de permanecer un rato en silencio Madeleine le acarició el cabello a Jerónimo, le escrutó los ojos con una mirada diáfana, mientras buscaba el revólver escondido en su muslo derecho, -Aquí tienes un poco de realidad- le dijo mientras se escuchó el eco de un disparo seco, Jerónimo se fue desvaneciendo, cayendo en forma fetal, tratando de contener la sangre que salía a borbotones. El cuerpo aún convulsionaba cuando fue a sentarse a la orilla para dejar que la espuma de las olas jugara con sus pies, empezaba a amanecer, pronto llegaría la camioneta con El Mayor y ella solo quería darse un baño antes de empezar a hacer el reporte.

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