Un lugar

Aquella habitación, era su refugio, su escondite, la puerta que daba a otros mundos. Allí era capaz de enfrentarse a duelos a espada, rescatar damiselas en apuros, recorrer el mundo, tener poderes mágicos, luchar contra temidos monstruos y enfrentarse a dragones que escupían fuego. E incluso un día era un gran bailarín y al otro un gran pintor, nada se le resistía. Allí era todo lo que quería ser.

Todas las noches, su madre le leía historias y él se convertía en el protagonista de todas ellas. Soñaba que era como ese señor que recorría el mundo, o que era un arquero defensor de los pobres. Desde su ventana inventaba las vidas de quienes pasaban por la calle y todas las tardes, a la misma hora, veía a Gisel, siempre sonriendo, siempre feliz. A veces se sorprendía al sonrojarse si pensaba en ella.

Y desde su ventana divisaba a lo lejos, aquellas grandes montañas. Contaban, quienes habían estado allí, que había un lago con un agua tan cristalina, que mostraba el fiel reflejo de quienes se miraban en ella.

“Algún día haré algo grande” se decía a sí mismo, algo por lo que sería recordado, algo que quedase en la retina de quienes lo conocían y quizás lo admirasen o lo odiasen por ello.

Pero cuando bajaba la mirada, sólo veía sus manos vacías, tan llenas de nada, incapaces de buscar un lugar en un mundo tan grande. Entonces su mirada se ausentaba y su pecho se oprimía hasta dejarle sin aire y mientras, un vacío recorría su cuerpo, paralizándolo casi por completo y oscureciendo todo a su paso.

El tiempo pasó y aquella habitación dejó de ser el escenario de innumerables batallas, el creció y seguía contemplando la vida desde la misma ventana. Gisel, se había mudado hace mucho tiempo y todo había cambiado, todo, menos él. “Algún día haré algo grande” le decía al viento, como si fuera el único nexo de unión entre él y las lejanas montañas.

Y un día escribió en una pared:

“PERTENECEMOS A UN LUGAR TAN PEQUEÑO, QUE TODO LO DEMÁS NOS QUEDA INMENSAMENTE GRANDE”

Y allí se quedo, sintiéndose pequeño, para atrapar sus sueños, para llegar lejos, para arriesgarse… para buscar un lugar en un mundo tan grande.

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5 Comentarios

  1. por xplorador publicado el 06/11/2010  14:54 Responder

    ¿Ves? Este sí es de los tuyos. ¡Me encanta! Quizás se deba a que lo vivo en mis propias carnes...

  2. por Lascivo publicado el 08/11/2010  01:18 Responder

    A mí también me ha gustado. Sobretodo la frase final. Es muy profundo

  3. por Rave Reaver publicado el 08/11/2010  03:37 Responder

    Pues yo creo que la frase es aparte.

    Quiero decir, el relato es muy bueno a mi me gusta, pero la frase del final me chirría. Más que nada porque pienso que le quita intensidad al resto. Supongo que es debatible...

    Pero yo creo que ganaría más sin ella.

    • por Rave Reaver publicado el 08/11/2010  03:38 Responder

      Ojo! No quiero decir que la frase no me guste, ni mucho menos. Es una frase cargadísima de significado, pero lo que creo es que es una cosa aparte. Como que no me cuadra mucho con el texto y me parece que o bien está el texto escrito como excusa para meter la frase, o que está metida un poco con pinzas.

  4. por sibisse12 publicado el 09/11/2010  22:13 Responder

    A mi modo de entender, creo que explica la cobardía de quedarse con la excusa de que todo le supera, podría contarse de otra manera pero creo qeu no sería igual :)

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