introversión

me acaban de apuñalar en el hombro derecho y ya no puedo mover el brazo. automáticamente me arrodillo para aguantar el dolor y tragarmelo, como si fuese una prosa barroca.

todo ser humano puede llegar en el punto de la vida donde la supervivencia de éste se le antepone en los ojos hipnotizandolo y repercutiendolo con dejavús de una pasado aparentemente mejor.  en este momento crítico, de inflexión incierta, uno puede escuchar fluir la sangre en la cabeza. úno nota la alta presión que el fluido de la vida ejerce sobre el cráneo. úno nota que está solo, que hace frío y que la nevera está vacia y que el libro de poesia intimista lo sadomasoquiza. a todo esto se le puede decir que es hablar por hablar  y que nos permite desahogarnos y dialogar con otras personas sobre nuestro interior obscuro y establecer vínculos para sentirnos apoyados. pero ahora mismo todo esto no me importa. la cuestión es que me estoy desangrando. me sujeto en la paret de maón inglés con la mano izquierda y me destrozo las uñas de ejecutivo. no aguanto más y me desplomo. mi camisa blanca está empapada y sucia, igual que mi alma. dada la complejidad de las circumstancias, mi pensamiento se turbia y se vuelve absurdo. de golpe, en ese revuelo de ideas me entra el pánico y me pregunto: si estoy vivo, o si estoy muerto.

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