La verdad de Newton

La verdad que nunca contó Newton, es que aquella tarde lanzó la manzana hacia la muralla, rebotando sorpresivamente – lo normal es que se la hubiese engullido, ¿verdad? -. Acto seguido, la manzana cayó sobre la tierra. Con el paso de los días la manzana se pudrió. Su amigo, a diferencia de Newton no tenía problemas de conciencia, se la tragó, y a los pocos días presentó un cuadro clínico de severa gravedad. Así fue como: nacieron las leyes; una anomalía dentro de otra anomalía en nuestro universo, y las verdades rebotaron.

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