Buenos días desde Siberia.

Introducción a la exaltación del yo.

 

So, so you think you can tell… Heaven from Hell

 

Dos estrofas fueron necesarias para que mis lagrimales estallasen en una violenta reacción acuosa; la voz ronca del vocalista entraba en mi pecho como el viento lo hace en la roca desnuda del gran cañón del colorado.

Son muchos años aquí  tan gris, tan sombra, tan hombre, tan yo mismo; sigo luchando diariamente contra dragones y brujos malvados una pena que solo mis ojos puedan revelar la verdadera forma de esos dragones llamados trabajo, facturas, deudas, banco… esos brujos malvados con nombre como Jefe, Suegra, Ex-novia…

And did they get you to trade
Your heros for ghosts?
Hot ashes for trees?

Una estrofa después mis ojos son dos ascuas vivas y de mi garganta brota un grito mudo, invisible para el resto; vivo encerrado en esta nave en llamas y no me apetece hacer nada para salvar la cubertería.

Sentimientos positivos dicen que son los que necesito para poder seguir vivo, pero que le hago yo si existo con esta necesidad a la autodestrucción  24 años son muchos mire por donde se mire, pasándome mas de la mitad de ese tiempo tratando de sofocar las llamas de mi desconsuelo, buscando en pequeños océanos a lo que llaman »otras personas» tomando sus aguas y secándolos por completo para extinguir las llamas por un momento y acto seguido arder mas vivamente; Aun sigue latente el recuerdo de las Psicopalizas por unos puntos y unas ies que nadie quizo colocar, seguiré pues en mi infinito derecho de morir y marchitarme poco a poco hasta los 27 años.

Quizás sea una declaración de intenciones pero aun quedan dos años y nueve meses para comprobarlo.

Como describir a este hombre que confirma su muerte de modo tan teatral? bien; empecemos por el físico, es lo primero que miraras.

Hombre mulato, de metro ochenta y siete, noventa kilos de dolores; unos dicen que esta gordo otros que esta fuerte. El piensa todo lo contrario, su pelo es negro como la noche y no hace mucho era una maraña afro, ahora bien cortado y de vez en cuando alguna cresta de verano o el limite de un corte reglamentario, su cara es una mezcla de razas con unos ojos mas bien pequeños que ocultan dos botones marrones a la luz del sol, su nariz es un logro artesanal indígena  pequeña y de aletas dilatadas cuando se enfada, su boca de labios gruesos esconde un ejercito perlado de soldados de marfil donde uno de ellos hace mucho dejo de estar de pie.

El resto de su cuerpo esta en proporción con sus pensamientos, lleva un Septum en la nariz y un pircing cruzado en la lengua, el dice que así aprende que algunas cosas al decirlas duelen; en su brazo izquierdo lleva tatuado un brazalete maori y una tortuga, en el brazo derecho un Haiku japones trata de excusar su mal comportamiento, en el pecho lleva tatuada la culpa sujetada por dos golondrinas a cada lado y a su espalda lleva impreso el signo sobre el que fue concebido, el Tigre.

Ahora que sabemos como es físicamente este hombre con fecha de caducidad próxima veamos como es su mente.

De ideas fijas y compulsivas es un ser que cuestiona todo a su alrededor, absorbe conocimientos a una velocidad alarmante, bastante despistado y quizás un poco descuidado, habla mezclando español y otros idiomas y suele murmurar lo que necesita decir en alto, su temperamento cambia según la hora del día y cabe destacar que suele ser un ser humano completo a partir de las 10.00h, Otaku a jornada completa y un friki sin remedio, intenta dominar todos los campos del gamming y otras artes no reconocidas, se siente bien escuchando a Thelonius Monk y le deprime bastante Pink Floyd, es un niño de la calle con música de la calle, adora la tecnología y nunca esta de menos verle con algo relacionado con la misma, sus amoríos según el son un pozo de petroleo y sus relaciones con el resto de la humanidad son mas bien de asociación y simbiosis.

El ejercito lo hizo cambiar y destruyo su firme muro político, neutral de ideales y quizás demasiado mentiroso consigo mismo como para morir en paz.

Sin mas este es el hombre que quiere morir con veintisiete años.

Desde Siberia sin amor.

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