Perdon por el desorden.

Con la voz nerviosa y el corazón inquieto me acuerdo de todo otra vez

ocasos de miles de soles diluyéndose en mundos arteriales

tan profundos que cuando anochece en ellos sangro

preparado para saltar al precipicio de la añoranza

preparado para contraatacar con mis mejores armas

por lo menos no eres el reverso de mi moneda

solo el Pizzicato de mi sinfonía, el solo de Violas en mi dueto..

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