Por tanto

Revolviendo en los cajones de la mesilla encontró una nota de la que hasta hacía un par de horas había sido su «compañera de viaje». Incapaz de resistirse, leyó:

«Por tanto el punto de partida es el de siempre; Por tonta creí que esta vez sería diferente.

Por tanto esperé a que las cosas fluyesen, a poder nadar en ríos a favor de la corriente. Por tonta empecé a nadar en un cauce que se iba secando.

Por tanto, como muchas otras veces, seguí ignorando. La gente me animó a ser valiente, a tomar las rindas, a seguir de frente.

Por tonta me declaré poseedora de la verdad absoluta y retomé a pies juntillas la política de cometer heroicidades sólo cuando fuese estrictamente necesario.

Por tanto volví a perder. Por tonta lo doy todo por perdido.

Por tanto he decidido que te dejo. Por tonta no me di cuenta de que “te dejo” al revés es “jódete” y en esas estoy ahora.

Por tanto, por tan poco… Por tonta.»

Él seguía sin entender gran cosa; ella le había recibido con las maletas al lado de la entrada y un taxi esperando en la puerta del edificio. Se iba.

Y ahora se encontraba con aquel trozo de papel escrito que no le solucionaba nada.

Tal vez algún día conseguiría darle explicación… por tanto, por tonto, por tan poco…

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1 Comentario

  1. por xplorador publicado el 04/01/2013  00:54 Responder

    No por tanto sino por poco "te dejo" es "jódete" al revés. Sería maravilloso poder deformar este trocito de realidad, y así conseguir desentrañar una verdad mayor.

    Leyendo tantos por tantos y por tontas, he movido la cabeza de un lado a otro como si viera un partido de tenis. Pero en lugar de bostezar y desviar la vista hacia el sofá, he entendido parte de la dura partida que narras.

    Por desgracia, el final te queda cojo. Falta el chispazo y la guinda. Un desenlace que no se limite a aclarar lo que se ha leído antes.

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