La muerte de un hijo.

“Si por lo menos hubiese muerto Antonio, en vez de Juancito” había dicho mi abuela cuando falleció mi tío, con sólo 12 años, víctima de una meningitis fulminante. Ahora comprendo la razón de que mi padre no hubiese querido ir al entierro de su madre, mi abuela.

Prior

Master universitario en PRL. Aficiones: Internet, política, práctica de deportes, micología.

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