¡Malditas drogas!

Sus padres habían denunciado su desaparición a la Policía. Al allanar ésta el domicilio donde vivía la pareja, se encontraron con un espantoso espectáculo. La hija yacía muerta, con la cabeza prácticamente separada del tronco, mientras su asesino dormía tranquilamente a su lado.

Durante el juicio se probó que el acusado sufría grandes problemas a causa de la adicción a las drogas. Aunque la víctima lo quería con locura, lo denunció varias veces por haberla agredido pero, al final, siempre retiraba la denuncia.

El abogado alegó a favor de su cliente que estuviese habitualmente bajo los efectos de las drogas, que no hubiese huido, ni intentado deshacerse del cuerpo. El acusado incluso afirmó “no me acuerdo de nada de lo que pasó”.

Esos alegatos no le sirvieron de nada pues el Jurado lo encontró culpable y fue condenado a pasar los próximos 20 años en la cárcel.

Prior

Master universitario en PRL. Aficiones: Internet, política, práctica de deportes, micología.

Últimas publicaciones de Prior (ver todo)

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada