Abismo Carmín

Son abismos que invitan,

seducen y nos conducen

hacia el precipicio de las últimas vidas del pasado.

Que siendo celoso de todo,

no permite falta alguna de consciencia,

sólo pide entonces,

mirar el vacío mundo del placer oscuro.

Expresiones sofocadas se hacen presentes

mostrando la capacidad de la mente,

viajando hasta tocar una estrella,

rompiendo la atmosfera, perdiendo gravedad.

De pronto estás donde querían tus pensamientos

y las piernas sólo siguen,

huyendo del polvo cósmico

que la piel produjo después de tantos años.

¡No puedes olvidarlo!

El pasado, no sé limita

pero nos recuerda su extensión espacial,

temporal y sensorial.

¿Hace cuánto que no te escapas del mundo?

Coloca tú equilibrio al filo del vértigo,

cierra los ojos y no pienses en caer.

Sí lo haces, no disfrutarás lo que aquí, has venido a probar:

aire fresco del risco, brisa de mar embravecido,

ruido de urgencia milenaria, urbanidad extraterrestre,

espasmo enfermizo, amorío de humanos sin sentido ,

escuetas promesas y un ritmo.

Tu que sabes dar pasos rumbo al infinito

demuestra tú destreza para atravesar mi existencia,

deposita la esperanza en una cápsula

y llévate de mí lo más importante.

No vuelvas hasta que los astros estallen,

no pienses en mí como un augurio,

no mires hacia el futuro

y no olvides que vives aún en tiempo presente.

Grandes montañas encontrarás,

quizá el frío te haga dudar

pero a lo que has ido habrás de llegar,

antes de que la luz te descubra.

Junto a una gran cascada

hallarás nuestras manos unidas

como en un principio,

como cuando apenas éramos uno.

Toma con cuidado la esfera roja,

bajo mi palma recuerdo haberla metido.

Una vez que la hallas cogido

huye de prisa,

no mires más nuestro camino.

¡Vuelve pronto!

Viento que nos confunde,

mueve mi jardín

hace volar esta preocupación

y me parte la boca.

La mañana me despierta

metiendo sus manos entre mis manos.

Abro la ventana y miro si ya has regresado

observo despacio y de pronto te estoy mirando.

¿Quién eres viajero?

Te veo como nuevo

pareciera que no fuiste,

y pienso que aún no has llegado.

¡Lo he logrado!

Me dices todavía agitado.

Veo tus ojos y sé que es cierto,

tengo en mis manos la vida roja

por la que tanto hemos luchado.

Color de mi amor templado,

casi frío, casi caliente.

Color de mi sueño a tú lado,

junto al pasado que me perdona

y nos transforma.

Rojo como el deseo,

tan intenso como este nuevo consuelo.

Carmín que obtienen nuestros esfuerzos,

del trabajo de un amor verdadero.

¡Ven un segundo!

No es demasiado,

es lo justo para nuestro tiempo.

Cierra mis ojos y dime

¿Es grande el abismo?

Edgar Eglon

Así, con unas ganas de escribir es que me encuentro la mayor parte del tiempo. Pero la duda a veces es -¿cómo generar un espacio en el cual hacerlo? Bueno, mientras lo termino de cachar, continuo dejando palabras dispersas, otras -más o menos- acomodadas, y sin principio ni fin.

Me aventuro a compartir el gusto con otros pares. Ansiosos, contradictorios, exploradores. De aquellos que nos subimos a la duela a vivir un poco de ficción y nos enamoramos del vértigo, la palabra dicha, el pensamiento compartido y la convención escénica.

De esos que a veces nos vamos a confundir algún lugar recóndito.

- ¡Que sean muchos y suficientes! ¡Que los malos se vayan pronto de mi Tierra! - son cosas en las que pienso continuamente.

e. E.

Últimas publicaciones de Edgar Eglon (ver todo)

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada