Extraño Amanecer

Al principio todo era oscuridad.

Oscuridad salpicada con atisbos de una extraña neblina azul verdosa.

Una luz de color rojo plomizo aparecía lejos por el horizonte de manera pausada, arrítmica. Gigantescas sombras alargadas surgían gradualmente en la distancia a la vez que encogían embriagadas por el extraño amanecer.

Súbitamente, su pensamiento quiso acudir a algún lugar seguro, pero no hubo respuesta de su memoria. No pudo más que tumbarse y disfrutar del espectacular paisaje que lo acogía, como si fuera una vulgar hormiga en mitad de un océano de piedra y arena.

Pasaron días, horas o minutos, era imposible saberlo.

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