EL nuevo gen

El simio miraba ensimismado la luz procedente de la superficie rectangular del monolito.

La pequeña estructura helicoidal  nadaba en el plasma de la célula buscando otras estructuras similares con las que fusionarse.  La disposición de sus proteínas era distinta a las del resto, por lo que tardó bastantes micro-segundos en encontrar la posibilidad real de un enlace permanente. Pero lo consiguió, y una nueva estructura helicoidal empezó a reproducirse, al multiplicarse la célula que la albergaba.

La luz del monolito se extinguió; y la televisión se apagó, dejando al simio a oscuras en el sofá de la sala.

Últimas publicaciones de Rous (ver todo)

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada