La nana del noúmeno

“Mira hacia abajo y verás a un tonto, mira hacia arriba y verás a tu dios, mírame de frente y te verás a ti”1. Esto te solía decir, pero lo ignorabas. Sabes que no puedes moverte en esta selva química, y por eso estás ahí, debajo de la ventana, cantándome.

Planeabas ir allí, debajo de la ventana, hace tiempo. Y todo ello lo hiciste con una determinación un tanto pueril y estúpida, fruto de constantes idas y venidas, donde los kilómetros recorridos se hacían siempre sobre tierra yerma.

Hablaste de emborracharte con cerveza barata y plantarte allí a las tres de la mañana, con la vacuidad que sólo presenta un hijo de la noche. Sinceramente, yo no sé distinguir a los hijos de la noche de los de puta. Esa es la diferencia entre la ventana que tengo enfrente y el asfalto donde tú te encuentras.

Una vez debajo de la ventana, envuelto en una penumbra de plástico tan desgastada como tú, te aventuras a cantar. Te aventuras como la yedra a trepar por la ansiedad de los hijos del insomnio. Cantas demasiado alto para estar tan sumamente vacío.

Sumida todavía en un estado confuso de vigilia y sueño me veo envuelta en tu canto, un canto donde el continente es más perturbador que el contenido. Y tus palabras, que alcanzan a penetrar mi conciencia aún aletargada, dicen algo sencillo, la madre de todos los mantras: don´t stop dreaming!

Así nos perturbas, nos das la vida.

1. Cita célebre de Charles Manson

H. Purr

H. Purr (diciembre 1991) http://hpurr.blogspot.com.es/

Mi alter-ego entrañable y misántropo lo podéis encontrar en Twitter.
No apto para gente sin sentido del humor. En homenaje a Ignatius J. Reilly.

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