Colillas

Ella apaga los cigarrillos como acaba con los amores, con la seguridad de que no arderán más. Da la última calada, guarda la colilla en la pitillera, abre el ordenador para despedirse y descubre que los sueños están falsificados.

Él hace tiempo que requirió los servicios de un robot. Estaba cansado y sin ideas. Cedió su futuro a unas cuantas líneas de código sin bucles.

Esta tarde ella lo ha descubierto y el robot ha escrito la carta al señor juez. Vaciados los bolsillos al lado de la mesa de autopsias el forense sólo encuentra las colillas del camino.

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