Soledad

La reina vivía sola en el castillo alejado de cualquier lugar. Al oír un fuerte estruendo salió rauda de sus aposentos, con paso firme.

— ¿Qué armadura osa  rodar por las escaleras?— preguntó.

Sólo el silencio le respondió.  Satisfecha, volvió a su retiro.

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