Pon un Tommy Selastrae en tu vida

La historia de Tommy Selastrae comienza donde acaba su dignidad:

Después de realizar un exhaustivo estudio de mercado a partir de su muro, información, páginas “megusteadas”, mensajes privados y demás cuestiones de Facebook vendidas a empresas e instituciones varias, aquellos malosos que se esconden detrás de los matojos de las redes sociales para espiarnos concluyeron en el margen derecho que Tommy Selastrae era cliente potencial para:

“Asociación de agorafobia. Especialistas en Pánico y Agorafobia.  Contacte en XXXXXXXX”

Después de semejante escáner mental gratuito sobre su persona, y sin necesidad de pasar por la vergüenza y escarnio judío del diván, Tommy consiguió convencerse ciertamente humillado de que, sin ninguna duda, era un jodido cierrabares virtual donde los hubiera. Si la propia estadística que arrojaba su huella virtual lo clasificaba como agorafóbico, esta evaluación obviamente era más fiable que cualquier diagnóstico de un profesional médico. La estadística no falla según la estadística.

Derrotado por la publicidad personalizada de Facebook, Tommy reconoció que había tocado fondo y que necesitaba cambiar de vida. Así comenzó frecuentando tascas, donde el calor humano y la fría birra le hizo experimentar un calor que nunca antes había experimentado en su letargo.

Empezó su proceso de recuperación poco a poco, emborrachándose con “homers” en sitios cerrados y oscuros, tan lúgubres como su anterior cueva hogareña, y donde todavía seguía haciéndose fan de la gente y sus comentarios a cada trago de cerveza que apuraba.

Más adelante comenzó su ridículo y torpe periplo por la New Age rural, poblada de espacios verdes y muy abiertos, todo ello para enfrentarse cara a cara con su agorafobia.

…y nada fue suficiente para Tommy Selastrae en cuanto a experimentar lo abierto a partir de entonces. Jeringuillas, setas, orientalismo, pelos enquistados, culos carpeta, lefa posmoderna, rock transgénico, zurraspas poéticas varias…

Tras una serie de nacimientos y muertes sucesivos a base de pastillas, quién hubiera imaginado que Facebook le ayudaría a superar su verdadero problema de ingenuidad…

H. Purr

H. Purr (diciembre 1991) http://hpurr.blogspot.com.es/

Mi alter-ego entrañable y misántropo lo podéis encontrar en Twitter.
No apto para gente sin sentido del humor. En homenaje a Ignatius J. Reilly.

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