Dejar atrás la tierra arrebatada

Cuando llegó, todos estábamos preparados, aunque en su corazón nadie lo estaba. Recogimos nuestras escasas pertenencias y las atamos a nuestros cuerpos. Conocíamos la naturaleza del transterrador, formaba parte de nuestra cultura, pero nunca lo habíamos visto. Era inmenso, ciclópeo, y sobrecogedor. Una montaña reptante con millones de apéndices. Posamos nuestra mano una última vez sobre nuestra tierra, nuestro hogar, y nos despedimos. Nos subimos al monstruo en marcha, bien alto. Él nos llevaría a nuestro nuevo lugar. Allí arriba miramos atrás una última vez a la tierra que ya no nos pertenecía. Luego miramos hacia delante, hacia el destino.

Últimas publicaciones de Freakstein (ver todo)

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada