El caballo retrógrado

El caballo leía el periódico y tomaba café en la mesa de la sala cuando su hijo entró y abrió la nevera.

—Qué hay, viejo.

—Epa —dijo el caballo, volteándose a mirarlo de arriba hasta abajo—. ¿Qué vaina es esa que tienes ahí? —poniéndose de pie para revisarle la mollera al hijo.

—¡Yegua! —gritó—. Ven a ver la mariquera que se hizo tu hijo.

—¿Qué pasó? —dijo la yegua.

—Dejen el escándalo —respondió el unicornio. Tomó un envase de jugo de naranja, cerró la nevera, y se alejó de espaldas a sus padres—. Sólo es body art.

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