RESIGNACIÓN

Besé sus labios, besé su mirada, besé sus deseos, besé a su sonrisa

-¿y qué hay de sus imperfecciones? – preguntó el unicornio antes de extinguirse

-si la conocieras te darías cuenta de el por qué no lo hice – le dije en el abismo en el que nos encontrábamos

En ese momento llegó ella, el unicornio la miró, sonrió y se acercó a mi oído, y sin avisar saltó al abismo, extinguiendo su especie por completo

-¿Qué te dijo el unicornio? – preguntó ella

-“el mundo ya tiene a alguien más a quien admirar, está parada frente a ti”

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