El guerrero.

La batalla ya estaba perdida, cientos de guerreros habían perecido, se enfrentaron a colosales monstruos, la desolación y el desconsuelo se respiraba en aquel lejano reino.

Desde las entrañas del campo de batalla, entre polvo y gemidos un abatido guerrero comienza a erguirse poco a poco, su cuerpo visiblemente lastimado se esfuerza para levantarse completamente, con su espada empuñada, la mirada enfrente y la firme convicción de triunfo, observa el horizonte al tiempo que se prepara para el contraataque, en su corazón el valor en busca de un mejor mañana, camina con paso lento pero firme entre los cuerpos derrotados, en su caminar esparce resistencia y esperanza, su ritmo al andar va aumentando de apoco, ahora trota y de tras de él, uno a uno los pocos guerreros aún con vida alzan su mirada para admirarlo, reúnen ahínco para levantarse y limpiar sus heridas, siguen a aquel guerrero que ahora se le ve correr en contra del enemigo;  «Pelear por un futuro y vivir para contarlo».

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