Sólo amigos

Que no enarbolen blancas banderas

las lunas llenas que llevas en ti

y olviden los votos que desvestí

junto al sudario de tus caderas.

 

No me condenes en juicios sumarios

por lujurias que aún no cometí

rozando abismos de carmesí,

que son tan sólo cuevas de falsarios:

 

¡pues susurran que me quede contigo,

y ruegan que conceda mi calor

a las mariposas de tu ombligo!

 

Yo te aseguro, corazón altivo,

que es una mentira el amor

y «amar», un verbo copulativo.

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