Quiéreme sin querer

Puede ser el olor de la pereza,

el tacto alegre de nuestro colchón,

o ocho horas sin sufrir tu sumisión.

Quiero hacerte el amor sin ligerezas.

Cada mañana la misma proeza:

desabrocharte aquel pijama de cartón,

ir en busca de labios sin acción,

y hacer rutina nuestra esta rareza.

Nuestra cama es un tablón de ajedrez.

Tú, reina que renuncia a la batalla,

yo, peón que te busca sin estar.

Lo irreal difumina con fluidez

las ruinas que un día fueron muralla.

Quiere sin querer, te dejo marchar.

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