Entre Nosotras

Tierna espesura te entreabre la boca

y recorriendo todos los rincones

me clava por la piel los aguijones

y a tu cuerpo sin remedio me aboca.

 

Qué hondo de pronto supones que toca

mano aprendiz del vivir sin opciones

limpio no ser en todas direcciones

otro mirar que a mi ojos trastoca.

 

Casi toda entera cede, distancia

que se estrecha, pliegue a pliegue, me mueve,

me baila tremenda, me deja, lacia.

 

Palmo a palmo desplegado como nieve

todo este vericueto de caricias

flor al fin del prohibido jardín llueve.

 

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