¡Todos a comer!

Odiada T.:

 

Te odio. ¡Te odio tanto! Me has esclavizado durante meses, y a bajo precio además. Encima, compartimos alma máter, aunque fuera con años de diferencia. Por eso te odio aún más. ¿Cómo es posible que, pasando por las mismas experiencias, seas tan idiota? Eres una vergüenza, joder.

Eso sí, estás para comerte. Y eso es precisamente lo que voy a hacer. No todo de una tacada. Seguro eres un poco indigesta, pero tendré reservas en el congelador para cuando no me apetezca bajar a hacer la compra. Aun así, te engulliré entera.

Pensándolo bien, antes de acabar contigo voy a acabar dentro de ti, que encima sé que te gusta pasarlo bien. No concibo un final mejor para estos meses. Un polvo que tú no sabrás que es el último, una copa de bien elegida y manipulada, y después un rico banquete en el que tú serás el nutritivo plato principal.

¡Viva Baco! ¡Viva el hedonismo!

 

Tu becario que te odia,

 

A.

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