Los miércoles

 

Querida….(mejor sin querida) Pepa:

Al verte como te alejas por última vez, he decido de escribirte. Me cuesta hacerlo y lo hago con torpeza. Quiero contarte todo lo que pasó esa noche, al volver a casa. Explicar quién mató a nuestros hijos. Y sobre todo, por qué.
Entre barrotes, trato de justificarlo día tras día y repetirlo me martiriza: .- «Quizá fue lo mejor para ellos, Pepa, no eras una buena madre…trabajabas demasiado y nunca eras libre. Por eso decidiste volver sola caminando por la nieve, sin más abrigo que un gabán viejo, debajo del cual asomaba el vestido y un paraguas fucsia, que sólo tapaba la cara. Quien iba a decir que al llegar, encontrarías a los niños muertos»-.

Nunca te he confesado en esa incómoda cabina y a través de un cristal….pero pronto lo comprenderás. Iremos a todas partes, será como empezar de nuevo. Me perdonarán porque estoy arrepentido. Tranquila, si no llega, hay otro plan para nosotros. No puedo decir más.

¡Que bien vas a dormir pensando que no tendrás que volver después de leer esta carta, y tras leerla varias veces, seguro que no se te ocurrirá nada que decir. Imagino que, de lo que realmente querrías hablar, era de lo que yo no puedo poner por escrito. Pero no te preocupes, si nos encontrásemos de nuevo, actuaré como si no hubiera enviado ninguna carta.

¿Te acuerdas cómo hablamos de futuro, intentando tu sonsacarme mis intenciones, ante la temida liberación?. Yo te miro apenado, mientras cavilo.
Pepa, nunca reconocerás que me obligaste a matar a nuestros hijos, porque no los aguantabas. Que me eché yo la culpa de todos los crímenes, mientras esperas fuera.
Da igual, yo te agradezco el pastel que me traes cada semana, y que devoraré más tarde en mi celda.
Hoy, cuando nos separamos, ya sabías que no habría más semanas próximas. De vuelta a casa te habrás preguntado: – «¿Y si fuera la última vez que…y si no le encierran por loco….y si llegara el indulto….? ¿Y si no…?
Pero el abogado lo confirmará. Mi indulto es un hecho. Debo ser liberado en breve.
Ya te oigo respirar aliviada, y pensar en voz alta: «¡Menos mal que no he dejado de ir hoy, no había tiempo!».-

Mañana llegará el telegrama te hará más feliz. Publicarán que fallecí dos horas después que abandonaras la cárcel. Que la causa de la muerte fue indigestión, y como me relamía feliz con el pastel de carne, hasta desfallecer. O eso contará mi compañero de celda.

Pepa, te imagino sonreír doblando el papel con cuidado, a la vez que lo besas y guardas en la cómoda, mientras dices: .- «¡Este miércoles haré otras cosas!»-.

Un beso de tus hijos y mío. Esperamos que te reúnas con nosotros, muy pronto.

Siempre tuyo, siempre mía, siempre nuestros.

 

Eva Garcia Romo

Siempre he escrito, me servía de terapia. Después de mi asistencia a un taller de escritura creativa, creo que para mi es algo más.

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