Un último mensaje

Mi querido Inspector Bosqued:

 

Lamento decirle que nuestro juego se aproxima a su inexorable final. En el mejor de los casos, ha sido usted una decepción, tan lejos de poder atraparme como de entender las sutilezas de mi obra. Sólo ruego a quien dirige mis manos porque la siguiente población que goce de mi visita cuente con un investigador más avezado o sus habitantes lo lamentarán.

Aprovecho esta misiva para comunicarle, como viene siendo nuestra elegante costumbre, que ya he escogido a la siguiente persona que va a ser liberada de las vacuidades de este mundo por el filo de mi instrumento. Es una mujer joven, de cabellos dorados que caen sobre sus hombros en pefectos tirabuzones. Sus ojos son de un azul profundo. Me recuerdan al mar en las tarde de tormenta. Creo que encajarán perfectamente en mi colección.

Por si no volvemos a vernos, confío en que conserve estas cartas y mi recuerdo muy cerca de usted. Mi intención, al permitirle atisbar entre bastidores el fino labrar de mi pulso, ha sido siempre el que pudiera contagiarse de la iluminación intrínseca a los misterios de la muerte. Me temo que he fracasado en ese punto, lo que ha provocado en mí una dulce frustración.

Son tantas las cosas que debo hacer aún y tan escaso el tiempo que cualquier palabra más que pudiera garabatear en este papel constituiría un crimen imperdonable.

Atienda a las sombras en la esquina de sus ojos y viva.

Afectuosamente

El Segador de Tui

 

 

PD: VeO Y acAricio el moMento hAcia el que TantAs RuedAS condUcen. He dIcho cuanto he podido para JuntArnos.

 

Desde la Espiral, a 27 de marzo de 2014

 

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