Su querida paloma

Transcurrían los últimos días de verano. Por mucho que sus padres le aconsejaron que estudiase una carrera, él dejó claro que no quería seguir estudiando. Prefería trabajar en el taller de su padre, pues los coches eran su pasión.

Sin embargo, había algo que admiraba mucho más que el más codiciado de los vehículos. Era su vecina, una joven de su misma edad, a la que amaba no sólo por su belleza; sino también por la simpatía que mostraba cada vez que tuvo que dejar sus apuntes al muchacho. A pesar de lo fácil que era presenciarla, nunca se atrevió a contarle lo que sentía.

Su querida paloma quería empezar una carrera en otra capital. Se sentía muy feliz a pesar de estar nerviosa por empezar algo nuevo. El enamorado, por su parte, sentía un pellizco en su estómago. Una vez se hubiera marchado, quizá no volvería a verla hasta Navidad. Y estando lejos de su alcance, podría echarse de novio a cualquier universitario.

Él disfrutaba pensando en la sonrisa de la chica. Si quería declararse, era ahora o nunca. Así, al verla salir con su maleta, corrió hacia ella y la besó bajo el cielo del atardecer.

Ursula M. A.

Me gusta crear historias (ya sean microrrelatos o narraciones más extensas) y que la gente disfrute leyéndolas. Mi género favorito es la fantasía, pero no rechazo adentrarme en cualquier otro que no sea complicado a mi parecer.

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